Un
sistema fotovoltaico de 10,5 kilowatios abastece desde ya de electricidad a
una desalinizadora de un pueblo del Sáhara tunecino. La ha proyectado y
puesto en marcha el Instituto
Tecnológico de Canarias, en España.
En Ksar Ghilène, de unos 300 habitantes y junto a los lagos salados, las
casas están electrificadas mediante sistemas solares autónomos y el
alumbrado público también es fotoeléctrico. El tendido eléctrico más
cercano se encuentra a 150 kilómetros de distancia.
El acuciante problema del agua se ha resuelto con una desaladora alimentada
con un sistema solar fotovoltaico. Antes de la puesta en marcha de la
desalinizadora, había una red hidráulica de distribución de agua desde un
depósito de 30 metros cúbicos hasta cinco fuentes públicas dispersadas
por el pueblo. El pozo de agua potable estaba seco y el suministro de agua
potable se hacía desde un pozo situado a 60 kilómetros con cisternas.
La desalinizadora es capaz de potabilizar 15 metros cúbicos de agua al día
durante ocho horas de funcionamiento.
La instalación eléctrica se compone de siete generadores fotovoltaicos en
paralelo con una potencia de 10,5 kilowatios/pico. Cada generador se compone
de diez módulos fotovoltaicos conectados en serie; los módulos se montan
sobre siete estructuras metálicas con una inclinación de 40º.
El sistema fotovoltaico genera electricidad que se almacena en una bancada
de baterías. El inversor tiene una potencia nominal de 10 kilowatios.
Extraído de: Radiaciones.net