Arquitectura bioclimática
La
arquitectura bioclimática, o bioconstrucción, de elevada eficiencia
energética, es aquella que tiene por objeto la consecución de un gran
nivel de confort térmico mediante la adecuación del diseño, la geometría,
la orientación y la construcción del edificio a las condiciones climáticas
de su entorno. Se trata, pues de una arquitectura adaptada al medio
ambiente, sensible al impacto que provoca en la naturaleza, y que intenta
minimizar el consumo energético y con él, la contaminación ambiental.
La utilización de la bioclimática la efectuamos a través de sistemas de
captación solar pasiva, galerías de ventilación controlada, sistemas
vegetales hídricos reguladores de la temperatura y la humedad.
Debemos ser conscientes de que todo lo que un ser vivo realiza repercute
en los demás, de tal manera que una acción nunca permanece aislada sino
que provoca reacciones, tangibles o no, a mayor o menor plazo de tiempo,
en todo lo que la rodea, extendiéndose su efecto del
mismo modo que las ondas que provoca una
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La tecnología bioclimática actual permite ahorrar hasta un 70% en gastos de climatización. |
piedra al caer en el agua. Así todas nuestras acciones son importantes, inciden en el resto de los seres y del planeta y repercuten mucho más allá de ellas mismas.
Esta conciencia de que el planeta es nuestra casa y es nuestra
responsabilidad cuidarlo,
preservarlo y mantenerlo a él y a los seres que lo habitan en óptimas
condiciones para producir salud y felicidad, debe irse trasluciendo en
toda actividad humana. El acto de construir, de edificar, etc., genera un
gran impacto en el medio que nos rodea. La bioconstrucción persigue
minimizarlo en la medida de lo posible ayudando a crear un desarrollo
sostenible que no agote al planeta sino que sea generador y regulador de
los recursos empleados en conseguir un hábitat sano, saludable y en armonía
con el resto.
El concepto de bienestar ha ido evolucionando de una manera curiosa. Al
igual que la ropa de abrigo representa mucho más que la simple necesidad
de abrigarse, la vivienda representa más que la necesidad de tener un
lugar confortable donde desarrollar parte de nuestra vida, y puede
representar, por ejemplo, un símbolo de estatus. Como tal símbolo, debe
adaptarse a ciertos cánones establecidos que representan este estatus. El
ahorro energético y el aprovechamiento
del sol como recurso pueden no responder adecuadamente al modelo
de estatus, y sí en cambio el disponer de un costoso sistema de
climatización que pueda mantener todas las habitaciones de la
casa, aunque no se utilicen, por encima de la temperatura
adecuada en invierno y por debajo en verano.
A pesar de las esporádicas campañas de concienciación, la publicidad se esfuerza
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El aislamiento térmico es clave en la tecnología bioclimática. |
todos los días en asociar el ahorro con
incomodidad y bajo nivel de vida, y el consumo y derroche con el
buen vivir y el prestigio.
Y lo consiguen: muchos tienen la idea de que ahorro es sinónimo
de privación. La realidad es, sin embargo, que en la sociedad
de consumo, éste debe ser incentivado para que el engranaje
siga funcionando. No es posible que las compañías de
suministro energético estén interesadas en nuevas tecnologías
de ahorro energético, ni los fabricantes de sistemas de
climatización en sistemas alternativos que desbanquen su
tecnología. Los arquitectos y constructores tampoco se
preocupan si, hasta ahora, el negocio va bien, y el consumidor,
que no tiene información al respecto, no puede demandar
productos alternativos que no conoce.
Son los gobiernos, conscientes del problema del derroche energético,
los primeros que impulsan la investigación y generan nueva
normativa en este sentido. Por ejemplo, algo tan sencillo como
aislar bien para guardar el calor, se ha convertido en objeto de
normativa que cada vez toma más importancia. Y en todos los países,
hay organismos, en España el CIEMAT, que investigan y difunden
conocimientos bioclimáticos entre arquitectos y constructores.
Cientos de
libros se han escrito, y cientos de proyectos se han construido
en diferentes partes del mundo, relacionados de alguna manera
con la arquitectura bioclimática, con resultados
satisfactorios.
Hay que tener en cuenta diversos factores en el momento de la
construcción de este tipo de viviendas como son, la ubicación
adecuada evitando tanto la proximidad de fuentes emisoras de
contaminación eléctrica y electromagnética así como química
y acústica, tales como fábricas contaminantes, transformadores
eléctricos, tendidos de alta tensión, grandes vías de
comunicación, etc., como el asentamiento sobre fallas geológicas
o corrientes de agua. También deberán ser evitados aquellos
lugares donde por la actuación del hombre puede ponerse en
peligro algún determinado ecosistema.
Integración en su entorno más próximo, atendiendo a la
morfología del terreno, construcciones adyacentes, los estilos
arquitectónicos tradicionales de la zona, incluyendo vegetación
propia del lugar y armonía de formas constructivas. Diseño
adecuado según las necesidades del usuario, de tal manera que
la vivienda se le
adapte y sirva perfectamente para desarrollar en ella su forma de vida.
Procurando, en la medida de lo posible, cuidar el efecto "onda de
forma", evitando los elementos excesivamente rectilíneos, con
esquinas pronunciadas. Las grandes luces se pueden salvar con arcos, bóvedas,
etc.
Adecuada distribución de espacios, atendiendo a consideraciones bioclimáticas,
de ahorro energético y funcionales. Teniendo en cuenta una buena
orientación: acristalamientos al sur, con paredes y suelos de alta
inercia térmica, y estancias de poco uso al norte: garajes, despensas,
etc., dedicando una muy especial atención al estudio de los lugares de
descanso.
Empleo de materiales saludables y biocompatibles, que faciliten los
intercambios de humedad entre la vivienda y la atmósfera. La vivienda
debe respirar.
Los materiales deberán ser de materia prima lo menos elaborada posible y
encontrarse lo más cerca posible de la obra
y deben hallarse totalmente exentos de elementos nocivos.
Los conductos de saneamiento de gran diámetro pueden ser de cerámica con
conexiones de caucho y los de pequeño diámetro, de PE-AD evitando el uso
de plásticos clorados. Con estos materiales, las
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El diseño bioclimático aprovecha todos los recursos. |
conducciones son más estables, flexibles, duraderas y menos ruidosas.
Evitaremos los aislamientos y pinturas de poro cerrado, plastificados,
elementos retenedores de polvo electrostático, como moquetas, suelos plásticos,
y todos aquellos materiales que emiten gases tóxicos en su combustión.
Debemos utilizar pinturas al silicato, al agua, aceite de linaza,
colofonia, ceras naturales, etc. Y para los elementos decorativos,
tratamientos de madera o enfoscados.
En los elementos estructurales, emplearemos cementos naturales o cal hidráulica.
El uso del acero debe restringirse a lo imprescindible y deberá ser
convenientemente derivado a tierra. Así como sistemas constructivos
adecuados. Hoy en día abusamos mucho de
los elementos estructurales de hormigón armado, como vigas y pilares,
cuando en muchos casos éstos pueden ser sustituidos por arcos y bóvedas.
Optimización de recursos naturales. Aprovechamiento de la luz solar,
climatización natural, ahorro de agua, aprovechamiento del agua de
lluvia, implantación de las energías renovables aprovechables en ese
lugar determinado implantación de sistemas para el ahorro energético. Aleros
diseñados adecuadamente, vegetación perenne al Norte y caduca, al Sur.
Equipamiento de mobiliario de bajo impacto y configuración ergonómica,
electrodomésticos de bajo consumo y baja o nula emisividad electromagnética,
iónica, microondas, etc., con una toma de tierra adecuada, que no
emitan gases nocivos y que sus elementos envolventes sean naturales. Se
deben
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Equilibrio entre iluminación y radiación de calor. |
de tener en cuenta no sólo la disposición óptima del
mobiliario, sino también su propia forma y contorno geométrico a tal
fin que además de su utilidad aporten una onda de forma acorde a su
entorno.
La utilización de criterios bioclimáticos en el proyecto de
arquitectura es siempre positivo, aunque en algunos casos el rendimiento
sea superior que en otros. Quizá uno en los que los beneficios se hacen
más inmediatos y evidentes, es el caso de la rehabilitación de
edificios en los cascos antiguos. En estos viejos edificios
contamos con un elemento que nos es precioso en cualquier técnica
bioclimática que empleemos: los patios de luces. A través de ellos
podemos canalizar
la iluminación natural, y lo podemos utilizar como instrumento de
captación y de refrigeración en todo el edificio.
Intentar conseguir una vivienda experimental autosuficiente energéticamente puede ser un proyecto fascinante, pero desde el punto de vista medioambiental, sería muchísimo más beneficioso si entre todos consiguiéramos un pequeño ahorro en todas las viviendas. La suma de pequeñas actuaciones puntuales, además de suponer un importante ahorro para los usuarios, supone un ahorro global para la economía del país y, sobre todo, una reducción de las emisiones de CO2 a la atmósfera, con lo que contribuiríamos a reducir la contaminación atmosférica. El esfuerzo indudablemente vale la pena.
Autor: Redacción Ambientum
www.ambientum.com