5. Consideraciones generales sobre el uso de la energía del viento.  

    

  

            Los siguientes párrafos han sido extraídos del libro "Principios de conversión de la energía eólica", Ed. CIEMAT  [Ref. 1] y fueron incluidos en el presente trabajo debido que se consideran fundamentales para una completa interpretación de las rentabilidades asociadas a un sistema de generación eléctrica por medio del aprovechamiento del viento.

            Los costos de este tipo de energía pueden considerarse desde distintos puntos de vista. Uno de estos son los costos privados, de interés para el inversor y consistentes en los descriptos el apartado anterior. Ahora, observando la instalación de un sistema conversor de energía eólica desde un punto de vista público o social, intervendrán además en la determinación de la rentabilidad del proyecto otros factores como el ahorro de combustible que se produce, el valor de capacidad que aporta al sistema de distribución, los beneficios medioambientales, etc. Centraremos nuestros comentarios en este tipo de costos, difícilmente cuantificables pero no menos importantes a la hora de adoptar una política energética conservacionista. Algunos de éstos son conocidos como beneficios externos o externalidades de un proyecto de inversión.

Las externalidades son fallos en el mercado producidos cuando una actividad económica produce costos o beneficios en otra actividad, o en la sociedad, sin que éstos se reflejen en el precio del producto. Para lograr una asignación óptima de recursos estos beneficios deberían ser cuantificados en términos monetarios e incorporarse al precio que se paga por la energía eólica. Esto se llama internalizar las externalidades [Ref. 1]. Veamos algunas de estas.

Ahorro energético: la introducción de un sistema de energía eólica supone un ahorro en el consumo de recursos no renovables. Teóricamente por cada kWh generado a partir de una alternativa energética renovable se ahorraría el combustible para generar la misma cantidad. Sin embargo, debido al carácter intermitente de la energía eólica y a la mayor eficiencia de las unidades convencionales, esta reducción puede ser menor. En cualquier caso este aspecto debe ser siempre tenido en cuenta.

Valor de capacidad: una instalación eólica puede sustituir inversiones en nuevas plantas de generación convencional y por lo tanto tendrá un valor de capacidad. Se puede decir que la potencia firme disponible es igual a la potencia media anual. Si esto se tuviera en cuenta haría que el término de potencia con que se retribuye la energía eólica aumentara hasta situarse al nivel del de las energías no renovables, al considerarse su potencia igual de valiosa que la de otras instalaciones. En el caso de una participación sustancial de la energía eólica el valor de capacidad tendería a ser nulo ya que no sustituiría nuevas inversiones. El valor de capacidad será mayor cuando el régimen de vientos sea más estable y cuando el resto del sistema de generación menos fiable. En Holanda se ha calculado un valor para 1000 MW de energía eólica de 165-184 MW de capacidad convencional. En términos monetarios esto equivale a 0,008 U$S/kWh.

Externalidades socioeconómicas: los más evidentes son la creación de empleo y el ahorro de divisas, en el caso que la tecnología utilizada sea de producción nacional. Estos beneficios no han sido aún valorados económicamente de forma fiable para la energía eólica aunque se consideran de gran importancia, especialmente la creación de empleo.

Externalidades medioambientales: asimismo la sustitución de energías convencionales por eólica produce una serie de beneficios en el medioambiente que deberían ser tenidos en cuanta en el precio de la energía. Se han obtenido valores para la sustitución del carbón, están alrededor de la 0,04 U$S/kWh. Esta cantidad debería ser incluida, bien como una prima en el precio de la eólica, o como un impuesto en el precio del carbón de tal forma que se incorporen los diferentes efectos medioambientales que no y otro presentan al ser comparados como alternativas de generación eléctrica.

            La existencia de todos estos beneficios sociales de este tipo aprovechamiento energético ha hecho que muchos gobiernos europeos, y los de algunos países, hallan desarrollado una serie de incentivos económicos en los que se los intenta incorporar, de una u otra forma o estrategia. Estos incentivos han contribuido a crear mercados atractivos para los inversores, lo que a su vez ha colaborado en la reducción del los costos de la energía eólica.

            Los incentivos económicos, idealmente, deberían estar dirigidos a corregir el fallo del mercado producido por las externalidades medioambientales y socioeconómicas. Sin embargo la dificultad de evaluarlas económicamente hace que la determinación de los incentivos se más bien una decisión política. Esto, en algún caso, podría conducir a un desarrollo artificial de la energía eólica, tal como sucedió en los primeros años en Estados Unidos con las rebajas fiscales. De éste modo hubo un abandono generalizado de los parques cuando desaparecieron estas medidas, ya que no resultaban rentables sin ellas.

            En Europa, parece que los incentivos están facilitando un crecimiento sostenido de esta energía, a través de distintos instrumentos. La bonificación del precio de venta de la energía es actualmente el marco más utilizado y el que se ha revelado como más efectivo y eficiente desde un punto de vista económico. Además, existen otros como subvenciones a la instalación, ventajas fiscales, acceso a préstamos en condiciones ventajosas.

   

   

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