El molde
y la forma
Éstos son los únicos dos objetos que habrá que construir en casa o adquirir en una tienda especializada en papel hecho a mano. Las demás piezas del equipo básico se consiguen fácilmente.
El molde y la forma son unos marcos rectangulares sencillos del mismo tamaño. El molde tiene una malla que lo recubre y la forma no tiene ninguna malla. Ambos constituyen un tamiz sencillo.
La hoja de papel queda dispuesta sobre el molde. Se puede hacer papel solamente usando el molde, sin forma, pero de este modo el proceso resulta más difícil de controlar. En los primeros intentos es mejor usar la forma, la cual da una configuración a la hoja y evita que la pulpa desborde del molde cuando se seca la tina. La orilla irregular que distingue el papel hecho a mano muestra las barbas típicas debidas al uso de la forma.
Antes de empezar a trabajar, hay que calcular las dimensiones del molde y de la forma, los cuales deben ser lo bastante pequeños como para caber dentro de la tina que se va a usar y dejar suficiente espacio para las manos, además de unos 12 a 15 cm. Hasta el borde. Un bastidor de aproximadamente 20 a 15 cm. Cabrá cómodamente dentro de la medida de tinas rectangulares de tamaño grande. Es conveniente empezar con esos bastidores (no mayores que un papel de tamaño A4), puesto que son más fáciles de controlar y pueden ser bastante adaptables.
Cuando esté seco, el tamaño del papel será ligeramente más pequeño que las medidas internas de la forma.
Si se desea hacer grandes pliegos de papel, la forma y el marco resultan difícil de manejar si no se cuenta con un equipo especial que, con seguridad, no tiene cabida en una cocina pequeña o en un taller casero improvisado. Sin embargo, lo que si es posible es unir pequeñas hojas de papel antes de que sequen. Se pueden improvisar los bastidores para el molde y la forma aprovechando marcos de cuadros que sean lo bastante sólidos. Es preciso quitarles todo resto de pintura o de barniz para que no haya peligro de que suelten escamas y estropeen las hojas. Hay que reforzar las uniones encoladas con clavos o tornillos inoxidables. Cuando se unen marcos viejos no importa si la forma es ligeramente más pequeña que el molde, pero nunca debe ser mayor.
La mejor madera para construir un molde propio es la de caoba, la cual no se deforma ni se pudre fácilmente. La madera de teca también es muy buena aunque en general, cualquier madera es buena mientras no tenga nudos ni esté torcida. Para un bastidor pequeño se puede usar madera de 1 por 1 cm con las esquinas clavadas. Una madera de 2 por 3 cm será lo suficientemente resistente como para hacer bastidores más grandes y que pueda manejarlos cómodamente una persona. Será preciso reforzar las uniones con esquineros o con planchas en forma de "L".
Las mejores planchas son las de latón, aunque el aluminio también sirve muy bien, además de ser más barato y fácil de conseguir. Hace falta también tela de malla que tenga de 5 a 10 agujeros por cm2 ,del tipo de la tela de visillos: una tela similar de tejido abierto o malla de plástico también sirve si tiene de 10 a 15 agujeros por cm2.Cada una de estas mallas creará una superficie característica en el papel. Aquí hay suficientes posibilidades para experimentar, aunque se recomienda a los principiantes empezar con una pantalla más o menos áspera, que dará como resultado un papel de fibras igualmente ásperas. Las pantallas más finas producirán una superficie más delicada, pero será más difícil conseguir un aspecto uniforme.
En el caso de bastidores grandes será preciso reforzar la parte de abajo con tiras delgadas de madera para evitar que se combe la malla.
Si se usa una malla de cortina, hay que mojarla antes de estirarla encima del molde, pues de otro modo dará de sí y se combará cuando cargue la pulpa mojada.
Cuando se coloque la malla, hay que tenerlo lo más tensa posible. Primero se asegura uno de los lados cortos del bastidor y después se clava por los lados largos con clavos de latón o con grapas de cobre, antes de grapar el último lado.
Fabricar una prensa de papel
Para producir una hoja de papel plana, es necesario mantenerla firmemente
prensada mientras se seca. Se puede improvisar una prensa empleando dos láminas
de fórmica o dos tablillas de madera con hojas de plástico para impedir que se
mojen. Encima de la prensa será necesario colocar cosas pesadas, para lo que se
puede echar mano de cualquier objeto casero. Otra alternativa es fabricar una
prensa propia. Aquí se muestran dos tipos diferentes de prensa.
En la primera se han empleado cuatro abrazaderas en forma de G con tablas de
madera simple o de madera contra chapada. Dentro de la prensa se han alternado
las capas de papel y de filtro.
En el segundo tipo de prensa se han empleado tiras de madera dura y tuercas de
mariposa, en lugar de abrazaderas. Las tiras de madera dura evitan que las
tablas se arqueen por el centro.
Confección de la pulpa
Papeles reciclados
Este es un método barato y sencillo. Casi cualquier papel puede reciclarse. Los formularios continuos son sumamente adecuados, ya que deben de ser resistentes y, por lo tanto, contienen fibras largas; otros materiales apropiados son el papel marrón que se emplea para envolver (a menos que contenga una gran cantidad de fibras de madera), bolsas de papel y sobres. Hay que evitar los papeles brillantes y satinados, pues probablemente estén recubiertos con caolín, el cual podría producir parches polvorientos en el papel. También sirve el papel ya impreso, aunque no conviene usar ninguno que lo esté en exceso. El papel de periódico puede utilizarse para dar volumen, siempre que se combine con otros materiales. También se puede emplear solo, pero no en los casos en que se busque hacer un papel resistente. Nunca hay que usarlo para elaborar papel que se pretenda sea duradero puesto que su alto contenido en ácidos hará que se estropee al poco tiempo. El papel común de periódico se volverá gris cuando se transforme en pulpa y el de color salmón tomará un color parduzco cuando se seque. La tinta se puede quitar hirviendo la pulpa en una solución compuesta por unas 2 cucharadas de detergente por cada 4 litros de agua.
Cuando hierva, saldrá una nata formada por una mezcla de tinta y detergente, la cual habrá que eliminar con una espumadera. Después se lava la pulpa con cuidado.
1)Eliminar cualquier residuo de pegamento, ganchitos metálicos o cualquier otra cosa que pueda estropear el producto final o dañar los utensilios de trabajo.
2)Rasgar el papel en trozos de aproximadamente 3 cm2 y remojarlos en agua durante toda la noche. Si se remojan durante más tiempo se deshará el papel, pero no hay que dejarlo más de una semana porque empezará a oler mal. El tiempo de remojo puede recortarse si se echa agua hirviendo sobre el papel y se le deja un par de horas, o también puede hervirse en un recipiente inoxidable de tamaño grande durante una media hora.
3)Licuar el papel mojado poco a poco. Empezar con unos 10 a 15 trozos por cada ¾ de litro. Al poco tiempo se podrá juzgar cuánto papel puede licuarse cómodamente en cada tanda.
No hay que dejar que la licuadora se fuerce, ya que podría estropearse y el papel no se desharía de manera uniforme. Hay que empezar por licuar durante 15 segundos. Si todavía hay grumos de papel suspendidos en la pulpa, licuar un poco más. La pulpa debe tener una consistencia suave y cremosa. Aunque no es decisivo el tiempo exacto, hay que evitar licuar durante un tiempo prolongado, puesto que cuanto más se deshaga la pulpa más cortas serán las fibras y menos resistente resultará el bebé.
Trapos de algodón
Las gamuzas de algodón comerciales se pueden usar cuando se quiere hacer una cantidad importante de papel.
Para abaratar el costo se pueden mezclar con pulpa reciclada o vegetal y, en este caso, un kilo de preparado debe rendir lo bastante. Las fibras de los trapos de algodón son más largas que las de papel reciclado, además de que aumentan la resistencia del papel hecho a mano. Esta cualidad las hace especialmente útiles como ingrediente de los papeles vegetales delicados.
Para transformar los trapos de
algodón en pulpa, simplemente se corta un trozo de unos 15 cm2, se rasga en
pedazos y se licua en ¾ de litro de agua. La pulpa, a la que se deja durante
unos minutos para que absorba el agua, queda lista para usarse.
Almacenaje de la pulpa restante
La pulpa se puede guardar, pero si se almacena, durante mucho tiempo empezará a desprender mal olor, por lo que habrá que lavarla a fondo antes de usarla.
Si el olor es muy fuerte, se echa un poco de lejía, se le deja alrededor de una hora y después se aclara. Para evitar que se pudra se agregan unas cuantas gotas de formalina (o formaldehído) por cada litro de agua. Otra forma es poner una cucharada pequeña de bicarbonato de sodio y una cucharada pequeña de ácido ascórbico.
Se puede conservar la pulpa en una forma más compacta colándola a través de una malla de cortina y refrigerándola en un envase estanco.
La pulpa seca se puede almacenar indefinidamente colándola, exprimiendo lo más posible, todo el agua y colándola para que se seque. Antes de usarla se empapa y se vuelve a licuar.
Formación de las hojas
La pulpa licuada debe ser una suspensión de fibras en agua con la consistencia de una mezcla cremosa. Cuanto más delgada sea la pulpa, más delicada será la hoja de papel. Para empezar, hay que verificar que la capa de pulpa tenga de unos 2 a3 mm de espesor estando sobre el molde. Si la pulpa se encuentra más espesa, se añade más agua en la tina. Si es más delgada, hay que quitar agua y añadir más pulpa.
Cuando la primera tanda de papel esté seca, se verá la relación que guarda el espesor de la capa de pulpa con el espesor del papel.
Si se desea que todas las hojas del papel que se van elaborando salgan iguales habrá que licuar suficiente antes de empezar a unirla en un solo tanto. Pero si no importa que haya ligeras diferencias entre cada hoja, se puede ir confeccionando la pulpa conforme se vaya necesitando, llenando la tina con la pulpa conforme se vaya necesitando, llenando la tina con la pulpa que salga de la licuadora. Si la hoja queda muy mal formada, se puede volver a usar esa misma pulpa regresándosela a la tina, simplemente dando vuelta al molde y de ese modo se volverá a integrar con el resto. Pero si ya se ha prensado el papel, entonces, no se puede regresar directamente a la tina, puesto que no se lograría una mezcla uniforme. En ese caso, hace falta licuar de nuevo la hoja durante unos 5 segundos ant4es de reintegrarla a la tina. Sólo hay que recordar que la licuación rompe las fibras, por lo que la hoja que resulta de este procediendo, será más frágil.
Los pasos 1 a 6 describen cómo elaborar la hoja, sea cual sea el método de secado que se elija.
1)Llenar la tina con la pulpa, de modo que el molde y la forma puedan sumergirse con facilidad, pero no a menos de 7 u 8 cm por debajo del borde pues de otra manera se salpicará el área de trabajo cuando se sequen el molde y la forma.
2)Revolver la pulpa con la mano o agitarla con una escobilla. Hacer este procedimiento con rapidez, antes de que la pulpa se asiente en el fondo de la tina.
3)Colocar la forma encima del molde, del lado de la malla. Sujetarlos con firmeza y sumergirlos de forma vertical en dirección al lado opuesto de la tina.
4)Con movimientos lo más suaves, inclinar el molde hasta que quede en posición horizontal y atraerlo hacia el frente de la tina hasta estar completamente sumergido. Tirar hacia arriba para recoger la pulpa.
5)Manteniendo el molde en posición horizontal, se da una rápida sacudida de lado a lado y del frente hacia atrás. Hay que hacer este movimiento antes de que haya drenado toda el agua y la pulpa haya empezado a endurecerse. Esa acción de "deshacer la ola" empareje la pulpa y dispersa las fibras evitando que todas ellas queden dispuestas en una misma dirección.
6)Sostener el molde y la forma encima dela tina ligeramente inclinadas para que drene el exceso de agua.
Secado
El método tradicional de secado, o recostado, implica transferir la hoja de papel recién hecha del molde a una manta. Después se coloca un fieltro encima de la hoja, otra hoja recién hecha encima de eso, otro fieltro y así sucesivamente. Ese recostado fue ideado de papel a gran escala. Para la producción casera a menor escala existen métodos más sencillos y prácticos. A continuación le contamos uno de los tantos métodos posibles:
Materiales
*Moldes complementarios
*Periódicos
*Espátula
1)Dejar el molde sobre un montón de periódicos, absorberán la humedad del molde, por lo que será necesario cambiarlos.
2)Cuando haya escurrido la mayor parte del agua del molde y de la hoja de papel, lo más seguro es inclinarlos. Se apoyan contra una pared o un mueble para que terminen de secar, pero hay que tener cuidado de que la pulpa esté lo suficientemente seca, pues de otro modo se podría resbalar.
3)Cuando el papel esté completamente seco, meter cuidadosamente la espátula por una orilla para separar el papel del molde y despegar minuciosamente la hoja de la malla.
Fuente: Revista Eco - Una publicación de UNIDA- Eco Portal