Presentado en Zurich el prototipo de avión Solar Impulse
Pretende dar la vuelta al mundo alimentado únicamente con paneles de energía solar
Ha sido presentado en Zurich el prototipo de avión Solar Impulse, un ambicioso proyecto de ingeniería que supondrá el desarrollo de nuevos materiales, nuevas formas de gestionar la energía y un reto en su interfaz con el hombre. Según sus creadores, el próximo año debería hacer su primer vuelo tripulado, para en 2011 hacer su primer vuelo transatlántico. La aventura de este avión, que han contribuido a crear 150 científicos, tendrá su momento más importante cuando, poco después, complete su primera vuelta al mundo sin escalas. Por Raúl Morales.
El prototipo de avión solar Solar
Impulse acaba de ser presentado en la base militar aérea de Dübendorf
(Zúrich), informa Swissinfo.
En este proyecto participan 150 científicos, un tercio de las cuales son
ingenieros, y permitirá llevar a cabo desarrollos que podrían ser
utilizados para otros fines.
La versión final del avión tendrá 250 metros cuadrados de paneles
solares sobre los 80 metros de sus dos alas. Es una envergadura parecida a
la del avión comercial más grande del mundo, el Airbus A380, pero con
una diferencia: el Airbus pesa 580 toneladas, mientras que el Solar
Impulse no llega a 2.
Este ha sido el trabajo al que se han tenido que enfrentar los 50
ingenieros y diseñadores que están participando en el proyecto y que han
gastado miles de horas de trabajo en los últimos cuatro años. A estos 50
ingenieros y diseñadores hay que sumar 100 especialistas más de seis
nacionalidades diferentes.
El primer vuelo tripulado será el año que viene y, después, su gran
objetivo consistirá en dar la vuelta al mundo sin escalas, añade Flight
Global. Nunca antes el ser humano se había planteado completar una
vuelta al Globo con un avión movido sólo gracias a la energía solar.
Esto es complicado porque las células fotovoltaicas que incorpora tienen
que alimentar al avión durante el día y proporcionar, al mismo tiempo,
energía a las baterías que lo mantendrán en vuelo por la noche.
Emular a Lindbergh
El montante de esta aventura científica asciende a más de 100 millones
de dólares y, en primera instancia, pretende emular la hazaña de Charles
Lindbergh, que en 1927 se convirtió en el primer hombre en atravesar el
Atlántico en avión sin escalas.
Según comenta
Wired, el prototipo está siendo construido en Lausana, Suiza, pero es
una versión reducida de lo que será el avión definitivo. Así, tendrá
la cabina despresurizada y el instrumental básico. La idea es que a través
de este prototipo se pueda testar toda la tecnología involucrada en el
proyecto, sobre todo la referente al consumo de energía, a su utilización
y a su manejabilidad.
La construcción definitiva va a requerir de las tecnologías más
avanzadas y permitirá estimular la investigación científica en
diferentes ámbitos de la ingeniería, como son en el de las estructuras
compuestas, en el de los materiales ligeros e inteligentes o en el de los
medios de producir y almacenar energía. La idea de este proyecto es que,
después, todos estos adelantos puedan ser usados en la construcción de
otros aviones o en otras aplicaciones de utilidad para la sociedad.
Gestión de la energía
Las células solares por sí mismas no producen una gran cantidad de energía
(unos 28 vatios por metro cuadrado, lo suficiente para que se ilumine una
bombilla). O sea, que la única manera de que sea capaz de volar largas
distancias con tan poca energía es hacerlo muy ligero y muy grande.
La energía se acumula durante el día en baterías de litio depositadas
en las alas, a pesar de las condiciones extremas de la temperatura en las
que tendrá que volar, que varían de +80°C a -60°C. Se calcula que la
potencia media puesta a disposición en los motores por el sol, en
periodos de 24 horas, es prácticamente igual (CV 12) a aquella utilizada
por los hermanos Wright en 1903 cuando realizaron el primer vuelo en avión
de la humanidad.
Pero, ¿por qué tiene que ser tan grande? Los 80 metros de envergadura
reducirán al mínimo la resistencia inducida y proporcionará una gran
superficie para que puedan ser instaladas las células solares. La
estructura ultra ligera será de fibra de carbono específicamente
adaptada.
Las células solares ultrafinas se integrarán en las alas. Estas células
no serán corrientes, sino que tendrán una gran flexibilidad para poder
adaptarse y hacer frente a las deformaciones y las vibraciones en vuelo.
Además, tendrán que ser encapsuladas, es decir, cubiertas con una película
plástica protectora para garantizar una eficacia máxima en cualquier
condición.
El hombre y la máquina
No será un avión hecho a la medida del hombre, sin duda. La obsesión
por reducir el peso al máximo para que poder incorporar el mayor número
posible de baterías móviles ha hecho que la cabina sólo tenga sitio
para un piloto (con toda probabilidad, el pionero y piloto de globos
Bertrand Picard).
El piloto tendrá que manejar este gigante a 12.000 metros de altitud y en
duras condiciones de presión o de temperatura. La cabina será equipada
con diferentes sistemas: presurización, difusor de oxígeno y un
dispositivo para la eliminación de CO2 y de la humedad generada por el
cuerpo humano. Otro de los grandes retos ha sido hacer una instrumentación
muy ligera y eficiente energéticamente para reducir todo lo posible las
necesidades de propulsión.
Pero tampoco será un avión fácil de maniobrar. Su gran tamaño y la
poca velocidad de crucero tienen la culpa. Eso sí, el piloto va a contar
con un novedoso dispositivo que proporcionará a los pilotos parámetros
mucho más detallados que los que encontramos en los aviones normales.
Otra gran novedad es que la información de la que dispondrá podrá ser
percibida por otros sentidos diferentes a la vista y al oído.
Principal desafío
Actualmente, el principal desafío es el control y la estabilidad del avión.
La primera prueba de vuelo en 2008 será como "la hora de la
verdad": permitirá verificar si son realistas las simulaciones
efectuadas desde hace varios meses en computadora. Se efectuará a apenas
algunos metros de la pista, en Dübendorf. Las pruebas siguientes se
celebrarán en Payerne, en el cantón de Vaud. Para el primer vuelo, de 36
horas, aún no ha sido escogido el sitio, añade Swisfinfo.
Los principales patrocinadores del Solar Impulse son Nick Hayek y su padre
Nicolas (Omega), Josef Ackermann (Deutsche Bank), Christian Jourquin (Solvay)
y Charles Edelstenne (Dassault aviation).
Fuente: Tendencias21.net