CALEFACCIÓN ELÉCTRICA

   

    Llega el invierno y nos encontramos que necesitamos calefaccionar nuestra vivienda y para ello nos convendría estudiar cual es el sistema mas apropiado para nuestras necesidades. 

    

Partiendo de la base de que 1 kWh = 1.000 Wh, puede suministrarnos una cantidad de calorías igual a:

 

    0,237 P t = 0,237 ´ 1.000 ´ 3.600 = 860.000 cal. = 860 kcal.

    y que esta transformación eléctrica por efecto de Joule se hace siempre con un rendimiento prácticamente igual a la unidad, sea cual sea el aparato que utilicemos, veamos seguidamente los diferentes sistemas de calefacción eléctrica.

   

    CONVECTORES NATURALES

   

    Estos aparatos calientan el aire mediante una resistencia situada en su parte inferior. El aire en contacto con la resistencia se calienta y se pone por sí solo en circulación (convección), ya que al disminuir su densidad, se eleva, cede su calor por la habitación, se enfría y baja de nuevo hasta el suelo, iniciándose de nuevo el ciclo.

    

    Estos convectores están diseñados para que el movimiento natural del aire se vea acelerado, produciendo de esta forma un tiro forzado análogo al de una chimenea. De esta manera la repartición del calor por la habitación es lenta pero agradable.

    La temperatura de salida del aire es inferior a los 90ºC, lo que en parte evita que se ensucien las paredes como consecuencia del polvo carbonizado.

    Disponen generalmente de termostato para la regulación de la temperatura máxima de la habitación y se fabrican para potencias comprendidas entre 350 W y 2.000 W.

   

    PLACAS SOLARES

   

    Están formadas por una resistencia que, en forma de circuito impreso se coloca sobre una chapa de acero con esmalte vitrificado.

    Las placas solares emiten calor preferentemente por radiación, aunque no obstante también tienen un cierto grado de convección. La temperatura superficial de las placas oscila entre 150 y 250ºC, por lo que necesariamente deben estar dotadas de rejillas protectoras.

    Las potencias que se encuentran en el mercado oscilan entre 500 y 2.000 W. Algunos fabricantes ofrecen la posibilidad de poder seleccionar varias potencias, así como la particularidad de poder ser programados en su funcionamiento.

   

    

   

    Este sistema es adecuado para estancias que dispongan de una gran superficie diáfana, o donde se necesite una sensación rápida de calor, aunque posiblemente el calor radiado resulte algo desagradable.

   

    CALOR NEGRO

  

    Este sistema está formado por una resistencia cubierta por una carcasa de chapa. Se denominó calor negro porque su resistencia no se ponía al rojo.

    

    

   

    Debido a la facilidad de fabricación de este sistema de calefacción el mercado se vio inundado por estos aparatos, de bajo coste y de muy baja calidad, con el consiguiente desprestigio del sistema.

    

    VENTILOCONVECTORES

   

    También llamados electroconvectores, convector forzado, etc, están formados por una resistencia a través de la cual un pequeño ventilador hace pasar aire, que se reparte rápidamente por la habitación.

    

    Es posiblemente el mejor sistema para aquellos lugares donde se pretende alcanzar la temperatura de confort en un tiempo reducido, como por ejemplo en cuartos de baño.

    Por lo general se fabrican con conexiones estancas y están protegidos contra la humedad.

    Estos aparatos suelen disponer de cuatro posibilidades de funcionamiento: parado, aire natural forzado, aire caliente forzado  con 1.000 W de consumo, y aire con 2.000W.

   

    RADIADORES DE ACEITE

   

    Estos aparatos están constituidos por una carcasa de chapa similar a las utilizadas en calefacciones tradicionales por agua. En el interior de esta carcasa y en su parte inferior lleva una resistencia eléctrica, sumergida en un fluido, generalmente aceite.

 

    La emisión de calor es por radiación y convección, dependiendo su proporción de la forma del aparato. Así, el de tipo panel emite la mayor parte del calor por radiación.

    Tal y como ilustramos en el dibujo, existen dos versiones de este aparato: radiador de columnas y radiador tipo panel. Ambos se comercializan en modelos fijos y móviles.

    El radiador de columnas tiene más inercia térmica y, por tanto, tarda más en alcanzar su nivel de temperatura.

    El radiador alcanza una temperatura del orden de 80ºC y se presenta generalmente en potencias de 500 a 2.220 W.

    Debido a su inercia térmica, solamente son apropiados en viviendas de ocupación permanente.

  

    INFRARROJOS

  

    Están constituidos por una resistencia alojada dentro de un tubo de cuarzo, produciendo de esta manera radiaciones infrarrojas. La emisión de estas radiaciones es dirigida, mediante una pantalla, hacia la zona a calefactar.

    

    Las resistencias alcanzan temperaturas muy altas, entre 500 y 1.000 ºC, que ponen al rojo el tubo, debiendo colocarse a una altura superior a 2 metros para evitar contactos accidentales. Por lo general se colocan encima de las puertas.

    Se trata de un aparato de escasa utilización, y solamente recomendable en zonas de ocupación muy limitadas, como zonas de paso.

   

    CALDERAS ELÉCTRICAS

  

    Son aparatos similares a las calderas de agua utilizadas en los sistemas tradicionales de calefacción. En ellas el calor producido por unas resistencias eléctricas es cedido a un circuito de agua que lo lleva a los radiadores, situados en cada una de las habitaciones.

    Su tamaño es reducido ya que al disponer de circulación forzada necesita un reducido volumen de agua.

    Las potencias existentes en el mercado se presentan a partir de los 4.000 W. La temperatura del agua en circulación oscila entre los 60 y 80 ºC, dependiendo de las necesidades de calor.

    Se utilizan principalmente como sustitutivos de los sistemas tradicionales de calefacción y tienen el inconveniente de tener un consumo y un precio mayor que el que resulta de un sistema de calefacción directa y unitaria.

    

    CALDERAS PARA AIRE IMPULSADO

    

    Se trata de un sistema de convección forzada que consta de una unidad que aspira el aire de la vivienda o local, lo hace pasar por un filtro, para purificarlo, y luego lo pasa a través de un conjunto de resistencias eléctricas, donde se calienta, y es impulsado por un ventilador para distribuirlo por las habitaciones.

    

    El aire caliente se distribuye a toda la vivienda por medio de conductos especiales, que llevan una rejilla de salida en cada una de las habitaciones.

    La temperatura de salida del aire debe situarse entre 33 y 42 ºC, evitando de esta manera el efecto desagradable que supone la incidencia sobre la piel de aire excesivamente caliente. También hay que tener especial precaución en que la velocidad de salida del aire, por cada una de las rejillas de salida, no sea excesiva.

    Esta solución resultaba factible en aquellos casos en los que estaba prevista la climatización de la vivienda, ya que los conductos sirven para distribuir tanto el aire caliente como el frío. Con la aparición de la "bomba de calor", de la que más tarde hablaremos, ya no podemos aconsejar esta solución, debido a que la bomba de calor nos servirá para ambos cometidos, con un rendimiento tres veces superior al eléctrico convencional.

   

RADIACIÓN POR SUELO

   

    Se trata de un sistema de radiación a baja temperatura, consistente en la instalación de elementos calefactores en el suelo de las habitaciones.

    Se puede utilizar como sistema único y directo de calefacción o como sistema mixto.

    

    Cuando se utiliza de manera mixta, la calefacción del suelo suministra el calor necesario para que la temperatura del local alcance del orden de 16ºC, con independencia del exterior. El resto de calor, hasta la temperatura de confort, lo aportan los pequeños convectores con termostato.

    Este sistema requiere de un buen aislamiento térmico del suelo, es adecuado para todo tipo de viviendas en construcción y proporciona un alto nivel de confort.

    

RADIACIÓN POR TECHO

  

    Se trata de un sistema de radiación a baja temperatura; consiste en la instalación de elementos calefactores en el techo de las habitaciones. Los elementos calefactores normalmente empleados se fabrican a base de cables o paneles.

    Los cables calefactores son unas resistencias eléctricas en forma de hilo, cubiertas por una o varias envolturas protectoras.

    Los paneles son también resistencias eléctricas en forma de lámina, colocada entre dos láminas no conductoras que le sirven de soporte.

    

    La colocación de estas resistencias se hace debajo del forjado tal y como se indica en el dibujo. La temperatura que alcanzan estos elementos calefactores suele estar comprendida entre 30 y 35 ºC y el techo entre 28 y 32 ºC, lo que permite emitir calor por radiación.

    Naturalmente este sistema requiere reforzar el aislamiento del techo, y siempre que no se sobrepase la temperatura máxima indicada, la sensación de confort que se consigue es elevada.

 

Fuente: PanoramaEnergetico.com

 

          

     

  

   

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