Continúan los problemas en el reactor de Garoña.
Tras los resultados de las dos últimas inspecciones, se constata el fracaso de la solución adoptada por el CSN para evitar el avance de las grietas.
Sigue
agravándose el problema de agrietamiento múltiple detectado en
los tubos de penetración de la vasija del reactor de la central
nuclear de Santa Maria de Garoña (Burgos), según se desprende
del último informe disponible del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN)
al respecto, elaborado tras la inspección realizada durante la última
recarga de combustible. Ello evidencia que la peligrosidad del
funcionamiento de Garoña sigue aumentando.
Los tubos citados, llamados
penetraciones, que atraviesan la parte inferior de la vasija del
reactor de Garoña, son componentes fundamentales para la
seguridad del reactor (ya que por ellas deben pasar, con precisión
milimétrica, las barras de control, cuya función, de suma
importancia, es parar la reacción nuclear) y, por tanto, su
integridad es requisito básico para evitar fugas de radiactividad
y consiguientes accidentes nucleares.
El problema de agrietamiento citado se
descubrió en 1981, cuando se produjo una importante fuga de 2.880
litros diarios de agua radiactiva del interior del reactor a causa
de la existencia de una grieta pasante (es decir, que atravesaba
todo el espesor de la pared del tubo) en una de las penetraciones
de la vasija del reactor.
Tras la adopción inicial de un
expansionado mecánico en la penetración agrietada, medida que
fracasó, se adoptó temporalmente como "solución" la
instalación de sellos mecánicos. Esta última fue aceptada
finalmente por el CSN como solución definitiva en 1996, a
instancias de Nuclenor, a pesar de las críticas de expertos
internacionales en seguridad.
Actualmente, de un total de 97
penetraciones existentes en la vasija de Garoña, el agrietamiento
(provocado por un fenómeno de corrosión) afecta ya al menos a 66
de ellas (es decir, a un 68% del total).
De las que padecen problemas de
agrietamiento, 55 tienen ya sellos mecánicos instalados (un 57%),
de las cuales, 14 tienen grietas pasantes (el espesor remanente de
la pared del tubo es de cero mm.)
El número de penetraciones agrietadas en
las que a lo largo de los años ha tenido que instalarse un sello
mecánico, ha ido aumentando de la siguiente forma: - en 1982: 1
penetración
- en 1983: 2 penetraciones
- en 1987: 6 penetraciones
- en 1988: 13 penetraciones (+ 1
reinstalación)
- en 1990: 25 penetraciones
- en 1992: 38 penetraciones
- en 1994: 42 penetraciones
- en 1996: 51 penetraciones (+2
reinstalaciones)
- en 1997: 54 penetraciones
- en 1999: 54 penetraciones (+ 2
reinstalaciones)
- en 2001: 55 penetraciones (+ 1
reinstalación)
Por otro lado, el espesor remanente de la
pared de las 11 penetraciones agrietadas donde aún no se han
instalado sellos mecánicos es muy pequeño, especialmente en 7 de
ellas, en las que en los últimos años este espesor ha ido
decreciendo de forma continuada.
Asimismo, se constata, a partir de estos
datos, el fracaso de la solución adoptada como definitiva por el
CSN para tratar de paliar este problema de agrietamiento: la
instalación de un casquillo soldado (o "sello mecánico") en
la zona del agrietamiento, para evitar la fuga al exterior, a través
de la grieta, de agua radiactiva del circuito primario.
Esta medida (equivalente, salvando las
distancias tecnológicas, a la instalación de un parche para
tapar un pinchazo en la cámara de una rueda), ha fracasado por
dos razones: 1) en 5 penetraciones se han tenido que reinstalar 2
veces (y hasta 3 veces en una ocasión) esos sellos mecánicos,
hecho que ha ocurrido especialmente en los últimos 4 años, y 2)
el proceso de agrietamiento ha seguido avanzando incluso en
penetraciones con sello mecánico instalado años atrás.
Para Greenpeace, estos hechos demuestran
nuevamente que la seguridad de la central nuclear de Garoña está
seriamente comprometida y que el CSN sigue "haciendo la vista
gorda" a esta preocupante situación.
"A medida que siguen agravándose los
problemas de seguridad de Garoña, y que se constata que la ‘política
de parches’ aplicada por el CSN no ha funcionado, resulta cada
vez más inadmisible que este organismo no se plantee el cierre
urgente de esta obsoleta y peligrosa central nuclear", declaró
Carlos Bravo.
Fuente: Greenpeace (31/08/01).