Energía solar: cómo los espejos pueden iluminar al mundo
Científicos
dicen que el empleo del sol del desierto puede solucionar la crisis global de
energía.
En el desierto del norte de África hay una vasta fuente de
energía que contiene, para Europa y tal vez para el mundo, la promesa de un
futuro eléctrico no nuclear y libre de carbono. No estamos hablando de los
extensos yacimientos de petróleo en el subsuelo de Argelia y Libia, o de uranio
para las plantas nucleares, sino de algo mucho más
simple: el sol. Y en grandes
cantidades: cada año derrama energía por el equivalente a 1.5 millones de
barriles de petróleo por kilómetro cuadrado.
Mucha gente ve a la energía solar como unos cuantos paneles
en el techo de una casa para producir agua caliente o un poco de electricidad.
Pero, según dos informes elaborados para el gobierno alemán, Europa, el Medio
Oriente y África del norte deberían construir grandes granjas solares en los
desiertos norafricanos mediante el uso de una tecnología simple que se parece más
a utilizar un vidrio de aumento para quemar un hoyo en un papel que a cualquier
tecnología de la era espacial.
Dos científicos alemanes, los doctores Gerhard Knies y Franz
Trieb, calculan que interviniendo sólo el 0.5 % de los desiertos cálidos del
mundo con una tecnología llamada "energía solar concentrada" (CSP) se
abastecerían todas las necesidad mundiales de electricidad.
La tecnología generaría también un valioso sub-producto al
suministrar también agua desalinizada a las regiones desérticas, así como
aire acondicionado para las ciudades cercanas.
Dicen estos científicos que concentrándose en Europa, África
del Norte y el Medio Oriente, Europa podría construir una nueva red eléctrica
de corriente continua de alto voltaje que permita el transporte fácil y
eficiente de la electricidad desde una variedad de fuentes alternativas. Gran
Bretaña aportaría energía eólica, Noruega energía hidráulica y Europa
central energías de bio-masas y geotermales.
La región, en conjunto, satisfaría todas sus necesidades de
electricidad hacia el año 2050, empleando escasamente los combustibles fósiles
y nada de energía nuclear. Esto permitiría una reducción de 70 % durante el
período en las emisiones de dióxido de carbono a partir de la producción de
electricidad.
Cómo funciona
La tecnología CSP no es nueva. Desde hace 15 años existe
una planta en el desierto del Mojave, en California. Se han construido otras en
Nevada, el sur de España y Australia. Hay distintas formas de CSP pero todas
tienen en común el uso de espejos para concentrar los rayos del sol en
recipientes que contienen algún tipo de gas o líquido que se calienta a 400°
C y se emplea para alimentar turbinas convencionales a vapor.
Los espejos son enormes y producen bajo ellos áreas
sombreadas que pueden aprovecharse para la horticultura, regadas con agua
desalinizada producida por el propio sistema. También puede producirse agua fría
para aire acondicionado. "Es este triple uso de la energía lo que realmente
lleva la eficiencia energética total de este tipo de plantas a 80 o 90 por
ciento", dice el Dr. Knies. Esta forma de energía solar también es atractiva
porque el líquido caliente puede almacenarse en grandes recipientes que pueden
mantener funcionando a las turbinas durante horas después de la puesta del sol.
El costo de la energía derivada de la tecnología CSP es
actualmente de alrededor de 50 dólares por barril de petróleo. Es probable que
ese costo caiga abruptamente, a unos 20 dólares, en la medida en que la
producción de los espejos alcance niveles industriales. Es casi la mitad del
costo equivalente a emplear las celdas fotovoltaicas que la gente pone en sus
techos. De manera que la CSP es competitiva con el petróleo, cuyo precio actual
está en torno de los 60 dólares el barril.
Menos
pérdidas
Los investigadores dicen que se necesitaría cubrir con
recolectores solares una parte relativamente pequeña de los desiertos cálidos
del mundo (sólo un 0.5 %) para satisfacer las necesidades eléctricas del mundo
entero. La tierra del desierto es abundante y barata pero, más importante aun,
hay tres veces más luz solar en los desiertos cálidos que en el norte de
Europa.
Es por esto que los informes recomiendan una colaboración
entre países de Europa, el Medio Oriente y África para construir una red de
corriente continua de alto voltaje para compartir una energía libre de carbono.
Los cables de corriente alterna que forman hoy las principales redes de
electricidad en Europa no son adecuados para el transporte de electricidad a
larga distancia porque se producen demasiadas pérdidas en el camino.
El Dr. Trieb, de la Agencia alemana del aire y el espacio,
dice que la ventaja de los cables de corriente continua consiste en que la pérdida
durante el transporte es sólo de 3 % por 1000 kms., lo que significa pérdidas
de cerca de 10 % en el trayecto entre África del norte y Gran Bretaña.
"Al contrario de lo que comúnmente se supone, es
completamente factible y efeciente en costos transmitir electricidad solar a
largas distancias", dice, agregando que, para Europa, la electricidad solar "sería
la fuente de electricidad más barata, incluyendo el transporte".
Además, su importación sería "mucho menos vulnerable a
interrupciones que las actuales importaciones de gas, petróleo y uranio".
Argelia exporta grandes cantidades de petróleo y gas a
Europa mediante ductos, pero tiene un amplio recurso potencial en luz solar que
podría convertirla en un proveedor completo de energía para Europa. Muchos
miembros del cartel petrolero Opec, que se han inquietado por que las energías
alternativas arruinen la demanda por su petróleo, disfrutan del calor y los
desiertos soleados que podrían convertirse en una fuente adicional de ingresos
por energía.
Ahora y no en 2056
Los dos informes dejan en claro que una red de corriente
continua de alto voltaje por Europa y África del norte podría suministrar
hacia el año 2050 la suficiente electricidad para desplazar a la energía
nuclear y reducir fuertemente el uso de combustibles fósiles.
Un conjunto amplio de científicos se han organizado en apoyo
de la idea, pero ésta no excita todavía la imaginación del gobierno británico,
a pesar del reciente informe Stern sobre cambio climático. Neil Crumpton, de
Amigos de la Tierra, dijo que "la mayoría de los políticos de talla mundial,
especialmente Tony Blair y George Bush parecen tener poco o ningún conocimiento
del potencial de la CSP, ni menos una visión estratégica para usarla a favor
de una energía global y de la seguridad en el clima".
El presidente de la Comisión europea señaló recientemente
que deseaba que la Unión Europea desarrollara una estrategia energética común
basada en bajas emisiones de carbono, pero la perspectiva no es promisoria. Más
de 30 países acordaron hace una semana gastar cerca de 10 mil millones de dólares
en un reactor de fusión experimental en Francia, cuyos críticos dicen que no
producirá electricidad ninguna durante 50 años, si es que llega a producirla.
Es cantidad de dinero podría proveer mucha energía CSP, una
tecnología probada y simple que podría funcionar ahora y no en 2056.
Se calcula que la CSP cuesta 3.5 millones de dólares por
megawatt instalado, un quinto del costo de la fusión. Crumpton declara que "la
energía nuclear representa apenas el 3.1 % del suministro global de energía y
sería difícil llevarla a suministrar más. Sin embargo, la CSP podría
abastecer desde el 30 al 300 % de la futura demanda de energía de una manera más
simple, segura y eficiente en sus costos. Tras el informe Stern, la inversión
inteligente está en los desiertos cálidos, no en las minas de uranio o los
pozos de petróleo".
Fuente: www.lanacion.cl, sábado 23 de diciembre de 2006.