Fabricar biodiesel en el jardín de su casa.

    

   

Producir el combustible necesario para el autoconsumo es una realidad concreta y que está al alcance de todas las escalas productivas.

    En los tiempos en los que está de moda hablar de biocombustibles y mientras muchos empresarios planifican la creación de grandes plantas productivas y muy pocas se concretan; el abogado salteño y productor agropecuario Roberto Francisco Soto, fabricó su propio equipo para la obtención de biodiesel.

    El biodiesel se presenta como un sustituto del gasoil, con idénticas prestaciones pero con muchísimo menos impacto ambiental y daños al medio ambiente. A esto se suma la posibilidad de aprovechar materia prima renovable, reciclar productos nocivos para el ecosistema y obtener un combustible más barato.

    A pesar del impulso que está teniendo la posibilidad de producir biocombustibles a partir de los aceites esenciales de los granos que se cultivan en la región, el doctor Soto obtuvo sus primeros litros de biodiesel a partir de la utilización de aceites usados de frituras, con óptimos resultados.

    "La idea es producir biodiesel originados en materias orgánicas", comentó el profesional agregando que "pueden ser vegetales o animales".

    Las experiencias que se desarrollan en el mundo para producir combustibles ecológicos, mayormente están basadas en distintas especies vegetales, aunque también se puede emplear grasa animal (de pollos, vacunos, cerdos, etc.).

    Sobre este aspecto, Soto recordó que "hay países donde se ha desarrollado la producción a gran escala de biodiesel a partir de los desechos de bares, confiterías, restaurantes y hogares, utilizando el aceite usado en frituras" y agregó que esta tendencia está relacionada con el cuidado de la naturaleza, apoyados en la necesidad de destruir todo lo que contamine el medio ambiente.

    "El aceite de frituras tiene contenido de biodiesel y también de glicerina" explicó Soto aclarando que este último es "uno de los subproductos que se obtienen del proceso de fabricación de biodiesel que también tiene un aprovechamiento comercial importante".

    Al referirse al proceso, Soto manifestó que su nombre es " transesterificación" y que consiste en "hacer reaccionar esos aceites vegetales, que pueden ser usados o vírgenes como el de girasol, soja, maíz, maní; que al ser mezclado con una combinación de alcohol metílico o metanol con soda cáustica a una temperatura de 50º aproximadamente, se produce la ruptura de la molécula, descomponiéndose en biodiesel y glicerina".

    La glicerina es la solución más densa y más pesada, que se aloja al fondo del recipiente y, el biodiesel queda en la parte superior. Este combustible que todavía no está en condiciones de ser usado, es "lavado" con agua y mediante un proceso de burbujeo con aire, se extraen las partes de agua y alcohol que pudieran haber quedado y se separan las partículas de jabón.

El equipo

    Este equipo, fabricado íntegramente por Roberto Soto, consiste en un tambor o recipiente con capacidad para 120 litros, que posee en la parte superior un motor eléctrico con una pala mezcladora hacia adentro, más una bomba pequeña que tiene por objeto hacer circular el líquido y un calentador que eleva la temperatura de la mezcla hasta 50º, todo esto manejado desde un pequeño tablero. Este equipo se complementa con otro recipiente hermético donde se prepara la mezcla de alcohol metílico o metanol con la soda cáustica; todo conectado con mangueras, impidieron que se filtren gases a la atmósfera. La condición necesaria es que el PH de los líquidos en proceso esté en el orden de los 7º (neutro).

    Sobre el tamaño de su equipo, Soto explicó que tiene 120 litros de capacidad, utiliza 1,5 horas por cada proceso y puede producir hasta 100 litros por vez, o sea que si se hacen 8 procesos al día, "podemos producir 800 litros diarios de biodiesel" y agregó que "así como se lo ve, tiene la capacidad de producir el combustible que necesita una empresa agrícola para cultivar 3.000 hectáreas".

Las proporciones

    Los elementos y proporciones que utiliza el profesional y empresario agropecuario Roberto Soto son las siguientes: aceite vegetal o animal como base del proceso, al cual se le agrega un 20% de metanol (alcohol metílico) mezclado con la correspondiente cantidad de soda cáustica (7-8 gr por cada litro de metanol o alcohol metílico).

    Con 80 litros de aceite, se puede obtener entre 75-78 litros de biodiesel, recordando que a esta cantidad de aceite se le debe agregar 16 litros de metanol mezclado con soda cáustica. Además, en esta cantidad se obtienen entre 8-10 litros de glicerina. Este producto tiene una fuerte demanda en el mercado, ya que se utiliza en farmacología, cosmética, química, etc.

La experiencia

    Roberto Soto ha demostrado que producir biocombustibles puede ser una realidad concreta y al alcance de cualquiera que se decida a intentarlo. "A mi criterio cualquiera puede producir biodiesel desde el que hace una pequeña inversión hasta la gran planta de producción valuada en millones de dólares, simplemente hay que animarse a hacerlo", acotó.

    Por otra parte agregó que "este sistema no tiene escala, simplemente requiere iniciativa y voluntad".

    Según su propia experiencia, "el costo y la rentabilidad son exactamente iguales para producir 1.000, 10.000 o 100.000 litros", aunque también aclaró que "lo que sucede en las grandes escalas es que hay mucha tecnología al servicio del proceso, que permiten realizar un trabajo continuo donde por un lado entra el aceite y por el otro la mezcla (metanol-soda cáustica) y sale el biodiesel terminado, limpio, lavado y listo para ser usado" y sobre este aspecto concluyó que "evidentemente aquí sí hay un ahorro".

   

El Tribuno

22 de Junio, 2007

 

          

      

  

   

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