Reunión en la FAO del grupo de acción de la ONU
en materia de energía.
Los expertos en energía de las Naciones Unidas se empeñarán para que ésta ocupe el sitio que le corresponde en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible, que se celebra el año próximo en Johannesburgo.
Con
este fin, inician con anticipación a la Cumbre los preparativos
con los países en desarrollo y las organizaciones no
gubernamentales (ONG).
La Cumbre analizará el avance realizado
en 10 años desde la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el
Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), celebrada en Río de
Janeiro en 1992.
Los expertos, integrantes del grupo de
acción de las Naciones Unidas en materia de energía, reunidos en
la Sede de la FAO los días 26 y 27 de julio, también acogieron
con beneplácito el "plan de rescate" relativo al
Protocolo de Kyoto, aprobado en Bonn esa misma semana. Este plan
contiene los compromisos relativos a los acuerdos formulados para
asegurar el cumplimiento del Protocolo y sobre la medida en que
los bosques de un país pueden compensar las emisiones de carbono.
Si bien los Estados Unidos no han aprobado aún el Protocolo, los
compromisos convencieron a Japón de aceptarlo y lo rescataron
eficazmente del olvido.
"El adelanto concretado en Bonn ha
renovado el optimismo", afirmó Dietrich Leihner en su
discurso de bienvenida a los integrantes del grupo de acción. El
Dr. Leihner, titular de la Dirección de Investigación, Extensión
y Capacitación, del Departamento de Desarrollo Sostenible de la
FAO, dijo a los integrantes del grupo que sería conveniente que
las Naciones Unidas en su conjunto dieran cabida a los asuntos
relativos a la energía. "Hace años que la FAO desarrolla
actividades en materia de energía -afirmó-. En el decenio de
1960, la 'sostenibilidad' del mundo no estaba en la orden del día
del desarrollo. Pero en la FAO ya estaban presentes los recursos
renovables, la leña y la energía para el desarrollo".
En este grupo de acción participan todos
los organismos de las Naciones Unidas que se ocupan de la energía,
así como las comisiones regionales de la ONU. El grupo se
estableció oficialmente en 1998, pero sus integrantes habían
comenzado a reunirse oficiosamente desde el inicio de la Cumbre de
Río. El plan final de acción de esta conferencia (el Programa
21) no contiene un capítulo sobre energía. Tampoco existe otro
organismo internacional que se ocupe de la energía, aparte del
Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), en virtud de
lo cual el grupo de acción es el único mecanismo del sistema de
las Naciones Unidas en su conjunto que se ocupa de la amplia gama
de asuntos relativos a la energía.
Ya están en marcha los preparativos para
la conferencia de septiembre de 2002 en Johannesburgo, a cargo de
la Comisión de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo
Sostenible. Se han celebrado cinco reuniones regionales de
expertos en desarrollo para preparar la orden del día. La última
de estas reuniones se realizó en Kirguistán a fines de julio.
Uno de los dos temas decisivos es la
energía (el agua dulce es el otro), y los países en desarrollo
han alentado a las Naciones Unidas para darle atención. Numerosos
de estos países esperan que Johannesburgo adopte una política
concreta en materia de utilización de la energía sostenible. El
grupo de acción reconoció la necesidad de seguir discutiendo
este tema en una reunión próxima de los expertos en energía,
que va a celebrarse en Nueva Delhi, organizada por el Departamento
de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (DAES) y
el Instituto Tata de Investigación sobre la Energía, de la
India.
Los organismos de las Naciones Unidas
tienen actividades independientes en materia de energía, debido a
la distinción de sus ámbitos de acción. Pero el grupo de acción,
presidido por el DAES, ofrece un foro a través del cual es
posible coordinador las actividades de todos.
"Aunque los organismos de las
Naciones Unidas se especializan en actividades diferentes, pueden
complementarse -afirma JoAnne DiSano, titular de la Dirección de
Desarrollo Sostenible del DAES, que presidiera la reunión
celebrada en Roma-. La FAO tiene conocimientos especializados en
materia de energía renovable para el desarrollo rural. El
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) se
ocupa de la energía eficiente y renovable, la UNESCO participa en
el Programa Solar Mundial y la ONUDI en la utilización de la
energía en la industria. Las comisiones regionales de las
Naciones Unidas deben considerar la energía como parte del
desarrollo económico regional y el DAES realiza proyectos de
asistencia técnica con el objetivo general de promover el
desarrollo sostenible. Estas actividades tienen numerosos puntos
de contacto".
"En su nivel más simple, la energía
tiene que ver con la calidad de la vida -afirma Gustavo Best,
Coordinador Superior de la FAO en materia de energía-. "Un
suministro simple de energía, de pocos vatios, obtenido de un
tablero solar, sirve para hacer funcionar un radio o un televisor.
Así se lleva educación e información a las zonas rurales y,
cabe esperar, se reducen los incentivos para emigrar a las
ciudades. Además se proporciona información, como los precios
del mercado y programas de extensión, capaz de contribuir a
elevar el nivel de vida de los campesinos".
Por otra parte, la falta de electricidad
limita la actividad rural, por ejemplo, impide el desarrollo de la
agroindustria, fuente de empleos.
La FAO reúne las condiciones para
encabezar el desarrollo tecnológico en materia de energía
renovable, cuyo beneficio en función de su costo probablemente
resulte eficiente en las zonas rurales. Mientras más lejos se está
de las ciudades y hay menor densidad demográfica, más se eleva
el costo de conexión con el sistema eléctrico general de los países.
Un ejemplo es Honduras, donde cerca del
65% de la población, de seis millones de personas, vive en el
campo, y existen unas 7 000 comunidades rurales para las que se
considera irrealizable, por razones económicas, la conexión a la
red general de electricidad. La FAO está colaborando con las
instituciones de ese país para evaluar las necesidades de
electricidad. Además, la FAO está ayudando a ejecutar pequeños
proyectos de energía hidrosolar y de otros sistemas de energía
renovable en el sur de Lempira, una de las zonas de menores
ingresos del país. Los resultados obtenidos con estas
actividades, financiadas por los Países Bajos, son prometedores,
y entre sus beneficios están un mejor acceso a la educación,
tanto para los niños como para los adultos.
En el Níger, la FAO está ayudando a
elaborar una estrategia nacional para la utilización de fuentes
de energía nuevas y renovables, que comprenden la electricidad
solar, de biomasa, eólica e hidroeléctrica. Como todas las
actividades de energía rural de la FAO, ésta se propone
conservar los recursos naturales a la vez que se incrementan los
ingresos rurales.
La FAO seguirá colaborando con el grupo
de acción a fin de lograr un enfoque general respecto a la energía
que aproveche la riqueza interdisciplinaria que hay en el sistema
de las Naciones Unidas.
Fuente: FAO (3/09/01)