Lucha contra el ruido

      

   

    La calidad de vida esta muy afectada por las denominadas "actividades clasificadas", y en especial por las que producen un alto nivel de ruido.

El ideal es vivir sin ruidos

    Las actividades que producen ruido son las que originan mayor numero de reclamaciones ciudadanas, y estas reclamaciones las podemos englobar, en cuanto a su origen, en:
   

Actividades de ocio
Tráfico
Construcción y obra pública
Industria y otros.
   
    Curiosamente las medidas de tipo técnico están suficientemente reguladas en los estudios previos a la puesta en operación de establecimientos industriales y comerciales, su control es suficiente, y los Comités de Empresa por medio de las Inspecciones de Trabajo obligan a que se apliquen y respeten en buen grado. Ello ha llevado a que los ruidos industriales no sean hoy el motivo que más molestias aportan al ciudadano.

El automóvil es causa de gran parte del ruido urbano

    Cuando una molestia se concentra en un lugar concreto y afecta a un colectivo concreto suele ser fácil su reducción o anulación. Hoy los problemas acústicos aun sin solución son de tipo colectivo con soluciones de tipo global.
    La lucha contra el ruido tiene una base técnica con medidas conocidas y aplicables, pero su persistencia se debe mucho mas a actitudes humanas y a comportamientos institucionales, sociales o de grupo.

    Un ejemplo importante lo tenemos en el tráfico. La movilidad de personas y mercancías es necesaria para la vida del hombre, y para ello se usa el parque de vehículos disponible en el mercado. Los ciudadanos conducimos los vehículos, en general, en sus condiciones de diseño y con ello se llega a limites insostenibles de ruido.
    La solución está soólo en el diseño de los motores de los vehículos. Existe suficiente tecnología disponible para construir coches con menos de la mitad del ruido que hoy producen: motores eléctricos, híbridos, gas, pila de hidrógeno, etc. Sin embargo estas realidades reposan en los archivos de las grandes compañías del motor y suelen ser usadas, tímidamente, como promesas de futuro con base publicitaria, mas que como una voluntad del importante sector del automóvil de colaborar en un desarrollo sostenible.

    A nadie escapa los costos económicos que significan sustituir las producciones masivas de motores tradicionales de forma tajante, ni las repercusiones comerciales y de competencia que la incorporación de nuevos motores, con costos de inversión y operación, previsiblemente superiores en un sector de enorme competitividad económica, ni la repercusión en las cuentas de resultados de las grandes empresas petrolíferas. Todo ello hace que, a efectos 

Línea de fabricación de motores de combustión interna

prácticos, el mundo siga soportando la contaminación del automóvil: ruido y emisiones, pues estos grandes grupos financieros son, aun, capaces de evitar que las normas y reglamentos les exijan rotundamente un cambio tecnológico. Las medidas actuales son tímidas reducciones graduales, totalmente insuficientes para armonizar los esfuerzos del "potente y tecnológico" sector del automóvil con otros sectores de actividad. En este sector lo de "quien contamina paga" aun no se ha aplicado. Su transformación será carísima, pero tal vez sea la medida más beneficiosa para el medio ambiente y para nuestra vida futura.
    La consecuencia de lo comentado es que se 
acepta como inevitable esta situación y los gobiernos se ven obligados a emitir normativas para reducir su efecto, con medidas muy costosas, para llegar a objetivos  ridículos:

    
Promocionar el transporte colectivo
Limitación de horarios de circulación

Campañas testimóniales. Día sin coche, use bicicleta, etc.
Construcción de barreras acústicas
Etc.
   
    Es un ejemplo de cómo una actitud de grupo de poder, hace persistir un grave problema ambiental.
    El tráfico aéreo es otra fuente de contaminación acústica, dentro de la actividad del transporte. Su ámbito de molestia es limitado y se concentra en las áreas cercanas a los aeropuertos. En nuestro país las soluciones teóricas se basan en:
   

El tráfico aéreo es causa de contaminación acústica

Protección sobre las viviendas afectadas
Limitación de horarios de actividades
Normas técnicas de reducción de niveles de emisión.
Protección acústica con barreras en aeropuertos
Política futura de emplazamiento de instalaciones y limitación de áreas.
   
    Como en otras actividades los aeropuertos nacen en la década de los años treinta sin una visión de futura planificación y normalmente al amparo de núcleos urbanos, como es el caso de Barajas. El crecimiento de la actividad, potencia de motores, nivel de trafico, etc. no se ha visto soportado por medidas de planificación urbanística y lo que antes molestaba a 10.000 habitantes ahora molesta a 200.000 personas que han construido sus viviendas al 

lado del aeropuerto existente, conociendo y aceptando las molestias del trafico aéreo. Este es un grave problema y de difícil solución en las infraestructuras actuales. La planificación de futuro si posibilita aislar y alejar suficientemente los núcleos urbanos y los aeropuertos, como, al parecer, se esta haciendo en la definición de la ubicación del nuevo aeropuerto para la Comunidad de Madrid.

    La protección de las viviendas es una medida que se esta iniciando a aplicar, tanto por la iniciativa privada como por medio de programas de ayuda financiera en las áreas catalogadas como afectadas por los aeropuertos. Es una medida adecuada que esta reduciendo las molestias, aunque en un nivel discreto, ya que el resto de actividades, fuera del hogar, siguen sometidas a las emisiones acústicas.
    Otra medida aplicada y de gran eficacia es la limitación en los horarios de las actividades. La aviación comercial, dentro de los aeropuertos, no puede operar entre las 24 y las 6 horas de la mañana, y algunas operaciones técnicas, como la denominada "frenada reversa", no pueden realizarse entre las 23 y las 7 horas, salvo situaciones de emergencia.
    Por otro lado, y como comentario general, existen para los aeropuertos infinidad de normas y protocolos de actuación, que redundan en menores emisiones acústicas y que son, aun, insuficientemente respetados.
    Como ya hemos indicado la mayoría de las quejas ciudadanas hacia el ruido se concentran en las actividades de ocio tanto en locales como en actividades en la vía publica: la conocida "botellona".

    A modo general podemos clasificar la acusa de estas molestias en:
   

Concentración excesiva de locales
Incumplimiento de horarios de la actividad
Emisiones sonoras sobre lo autorizado
Uso de la vía publica para las actividades de ocio.
   
    Las concentraciones de locales hacen que, aunque cada uno de ellos cumpla las normas de ruido, su conjunto y las actividades complementarias que conllevan: trafico, movilidad de personas, etc. hagan que el conjunto sea molesto. Áreas como Pedro Teixeira, Capitan Haya y Avenida de Brasil en Madrid; Es Jonquet. Plaza Gomila y Las Maravillas en Palma de Mallorca; Plaza del Salvador en Sevilla, etc. son lugares en que se produce este fenómeno.
    Las actividades de ocio son una necesidad para nuestra sociedad y las 

Palma padece la "botellona"

costumbres actuales las centran en horarios de noche bastante superiores a los permitidos en los establecimientos. Si a eso unimos los intereses económicos de los establecimientos de hotelería nos encontramos con una gran oposición a centrar estas actividades en los horarios razonables para preservar el descanso del resto de los ciudadanos. En otros casos este y otros motivos llevan a prescindir de los establecimientos y usar lugares concretos de la vía publica para estas actividades.

    Todas estas cuestiones suelen estar reguladas por leyes, reglamentos y ordenanzas municipales. Se han perfeccionado y queremos destacar como buen ejemplo el Modelo de Normativa Municipal sobre Protección Acústica, de reciente publicación por la Comunidad de castilla y León.

    Las quejas ciudadanas son numerosísimas y ello ha originado que la Administración Local haya emitido Ordenanzas, haya constituido Comisiones del ruido, Mapas de ruido, Clasificación de áreas saturadas, Zonas acústicamente contaminadas, Mesas del ruido, Clasificaciones ambientales, Zonificación urbanas, etc, etc, etc.

    Podíamos afirmar que los principales Ayuntamientos conocen el fenómeno del ruido

 en su ciudad con mas profundidad que el resto de problemas urbanos. Es el fenómeno sobre el que más se conoce y sobre el que menos se actúa.

Los Ayuntamientos deben asumir su papel en la lucha contra el ruido ciudadano

    Una medida que se esta generalizando en las principales ciudades es evitar que el problema aumente limitando las Licencias en las áreas saturadas. El problema se centra en conseguir ordenar la situación real actual.
    Se dispone de los instrumentos normativos, pero hay una clara falta de 

respuesta municipal. No se toman medidas. No se tramitan las quejas y denuncias. De "desolador" califico el defensor del Pueblo, en su informe anual, la actitud de la Administración Local en este tema.

    Cada vez son mas los pronunciamientos judiciales relativos a la obligación, de las administraciones locales, de imponer el cumplimiento de las leyes vigentes, pero aun así la solución no se ve cercana. Esta claro que las leyes sobre este tema divergen excesivamente con la cultura popular, pero también esta claro que esta cultura popular no garantiza, y va en contra, de los derechos del ciudadano.
    La única salida esta en transformar paulatinamente esta cultura popular, asimilándola a la de otros pises, y aun de ciertas áreas de nuestro país. La legislación es una vía, pero no la única. Educación, motivación y concienciación son, tal vez, vías más eficaces para modificar actitudes y fomentar la convivencia social.

  

Redacción Ambientum

   

  

Extraído de ambientum.com

  

              

 

 

    

  

   

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