El problema de las papeleras debe resolverse políticamente
No es necesario una mediación del
Rey de España o del último presidente soviético, para llegar a un acuerdo
satisfactorio para los dos países hermanos. Las soluciones deben ser políticas,
y para ello ambos presidentes deben sentarse en una misma mesa de
negociaciones y ceder cada uno de ellos algo, para llegar a una solución al
conflicto que nos beneficie a todos.
No hay que estar en contra de la
instalación de las plantas de celulosa en Uruguay, si se utiliza tecnología
limpia, es decir no contaminante, pero de no ser así, la solución debe
ceñirse, siempre dentro de la ley. No es necesario una mediación del Rey
de España o del último presidente soviético, para llegar a un acuerdo
satisfactorio para los dos países hermanos. Las soluciones deben ser políticas,
y para ello ambos presidentes deben sentarse en una misma mesa de
negociaciones y ceder cada uno de ellos algo, para llegar a una solución al
conflicto que nos beneficie a todos. La Secretaria de Recursos Naturales y
Ambiente Sustentable Romina Picolotti cometió errores jurídicos y políticos,
y embarcó al Gobierno en una crisis sin precedentes con el gobierno
uruguayo. No se debería haber acudido a los tribunales de (La Haya),
por más que así lo establezca el Estatuto del Río Uruguay, dado que estos
están compuestos por juristas designados por los gobiernos europeos y las
plantas a instalarse tienen participación ya sea, directa o indirecta, de
Estados europeos. El planteo jurídico y político debería haberse instado
dentro del MERCOSUR, y desde ya la solución debiera ser política.
Ejerciendo una presión política y
también económica sobre las plantas se podría llegar más rápido que lo
pensado a un acuerdo. Se trataría de hacer inviables económicamente a
estas plantas, tratar de que los inversionistas no presten su dinero, o ya
sea a través de aranceles especiales o retenciones parecidas a la de los
hidrocarburos, aplicadas sobre la materia prima para las plantas de
celulosa, que se encuentra del lado argentino, es decir hay que utilizar la
imaginación, pero siempre acatando la ley. Es coincidente el mapa de
acreedores financieros y el de los países que más contribuyen a la
degradación del planeta. Los Estados más evolucionados reclaman a los países
en desarrollo, como lo es Argentina, el cumplimiento estricto de
responsabilidades financieras vinculadas con la deuda externa, al tiempo que
evitan el compromiso con la preservación del Ambiente .
En el año 2007 entrará en vigor una
regulación dentro de la Unión Europea que obliga a las empresas
fabricantes de celulosa a cambiar su metodología de trabajo o, en caso
contrario, a cerrar las plantas. Por ello es lógico preguntarse si se
propusieran estas empresas realmente mantener las normas de seguridad que la
UE exige a partir del 2007 ¿por qué razón cerrarían sus plantas de
producción de celulosa en Europa para trasladarla a Fray Bentos?. La técnica
industrial de estas compañías contaminantes es simple: en vez de
reconvertirse se mudan a Sudamérica, donde la necesidad de inversión de
capital se pone por delante en importancia respecto del cuidado del
Ambiente. De esta forma la Unión Europea traslada aquí sus industrias
generadoras de residuos peligrosos.
El control de las aguas del río Uruguay
está en manos de la "Comisión Administradora del Río Uruguay"
que es binacional y lo hace mediante un estatuto, donde se establece que
"ambos Estados" deben consultarse todas las obras que afecten al río.
El gobierno uruguayo no lo hizo en su momento y realzó los puestos de
trabajo y la inversión de la empresa, sin tener en cuenta que esas plantas
vendrían premoldeadas para su montaje desde sus lugares de origen, donde
realmente serían construidas. Las fábricas no producirían papel sino la
pasta celulosa necesaria para que Empresa Nacional de Celulosa de España y
la finlandesa Botnia produzcan papel en sus países de origen.
La contaminación se daría mediante dos
vías: el agua y el aire. Por cada día las plantas de celulosa absorberían
del río Uruguay la misma cantidad de agua que la utilizada por toda la
ciudad de Fray Bentos o Gualeguaychú en un mes, devolviéndola al río
Uruguay con dioxinas. Estas sustancias son perjudiciales y preocupan por sus
efectos cancerígenos sobre la salud y el impacto en la flora y fauna de la
región. Es decir tomarían un metro cúbico de agua del río Uruguay por
segundo, devolviéndola a 80 grados centígrados y contaminada con dioxinas
y furanos, usando dióxido de cloro para blanquear la celulosa y sulfatos
para ablandar la parte dura de la madera. El agua contendrá dioxinas y
organoclorados más aquellos desechos generados ya sean sólidos, semisólidos,
líquidos o gaseosos. En los seres humanos las dioxinas provocan trastornos
de los sistemas inmunológico, nervioso y reproductor. Las principales vías
de exposición para los seres humanos son los alimentos contaminados,
especialmente carne y productos lácteos, el agua y el aire.
Las dioxinas no se eliminan ni se
degradan, permanecen y se van acumulando. Entre los organoclorados existen
numerosos compuestos cancerígenos y mutágenos. Estos afectan también la
vida acuática y se almacenan en los tejidos grasos de los organismos,
bioacumulándose a lo largo de la cadena alimentaria.
El agua polucionada vertida por las
plantas tal vez llegue a las costas de ambas orillas, pero el grueso sería
arrastrado por la corriente del río llegando al delta del Paraná, y al Río
de la Plata, distante a solo 100 Km. de las plantas, contaminando también
el agua dulce que utilizamos bonaerenses y porteños.
Los ríos y los lagos cumplen tres
funciones a favor de las papeleras: a)minimizan el costo del agua utilizada;
b) sirven para el transporte de sus productos; y, c) los ríos y lagos
constituyen una gran cloaca de los residuos tóxicos no tratados,
provenientes del proceso de fabricación de la celulosa. Pero aún es mucho
más severa la contaminación del aire, con sus olores nauseabundos. Las dos
plantas liberarían a la atmósfera entre uno y cuatro kilos de dióxido de
sulfuro por cada tonelada de pulpa producida, que caerían en forma de
lluvia ácida o smog. La lluvia ácida provocaría estragos en la zonas
marginales al posibilitar el contacto con todo tipo de enfermedades. Por el
venteo de los gases la ciudad de Gualeguaychú será la más perjudicada: se
perderían la belleza de sus playas y por ende el ingreso económico que
genera el turismo y el carnaval. No habrá más consumición de pescado del
lugar, principalmente pejerrey, y las propiedades lógicamente bajarían de
precio. Un cuadro real de cuantiosas pérdidas económicas.
Informes nacionales provenientes del
Instituto Nacional de Tecnología Industrial, del Instituto Nacional del
Agua y del Servicio de Hidrografía Naval, recomiendan el empleo de tecnologías
limpias como la TCF, la cual es totalmente libre de cloro y por lo tanto
mucho más sustentable para el Ambiente, aunque a un costo económico mayor.
Todas estas inversiones "son
consecuencia directa de los subsidios ambientales implícitos que recibieron
de los países en desarrollo, como el nuestro y el Uruguay, al usar un bien
común global sin costo, y quienes cargamos con la deuda externa de increíble
peso en materia financiera, somos a la vez los mayores acreedores
ambientales en el planeta, en cuanto constituimos una verdadera reserva
ambiental que no recibe ningún tipo de compensación por parte de sus
deudores ambientales . No todo es color de rosa del lado argentino.
El gobierno paraguayo pidió una
investigación acerca de la probable contaminación del río Paraná causada
por los residuos de una planta de celulosa en territorio argentino, ubicada
en una zona de frontera. La investigación buscaría determinar si los
residuos de una fábrica situada en Puerto Piray, en la provincia Argentina
de Misiones y frente a la costa paraguaya, contaminan el río.
Por Dr. Marcelo Capelluto* y Dra. Elsa Margarita Fornasero**
Fuente: ecoportal.net