Inyección de CO2 en pozos petrolíferos: ¿opción de futuro?


Parece que inyectar CO2 para mejorar el rendimiento de yacimientos de petróleo sobreexplotados es aún demasiado caro. Sin embargo, si los costes se abaratan y el precio del carbono aumenta, esta tecnología podría convertirse en una manera de mitigar el cambio climático.

 

10 de mayo de 2005

    Según el informe publicado por el Directorio Noruego del Petróleo la semana pasada, la inyección de CO2 en los yacimientos de la placa continental noruega es una opción demasiado cara y arriesgada. El estudio, publicado por encargo del Ministerio noruego del Petróleo y la Energía, indica que el coste de recuperar petróleo mediante la inyección de CO2 superaría los 30 dólares por barril de Brent, un coste claramente superior a otras opciones existentes.
    La rentabilidad de la tecnología, además, pasa por concentraciones de CO2 grandes y cercanas a los pozos de petróleo, es decir, plantas de refino o centrales de generación eléctrica. Sin embargo, siempre que el almacenamiento de CO2 bajo tierra sea permanente, esta tecnología podría generar créditos de carbono suficientes para hacerla rentable.
    En concreto, los yacimientos más grandes podrían secuestrar 1.000.000 de toneladas de CO2 anuales. Por esta razón, compañías como Statoil, ExxonMobil, General Electric o BP dedican esfuerzos en esta dirección. "Las reservas del Mar del Norte podrían almacenar todo el CO2 producido por el sector energético europeo en los próximos 60 años" opina Lord Browne, consejero delegado de BP.
    Según estudios de la Agencia Internacional de la Energía, el coste de almacenamiento por tonelada de CO2 podría reducirse a 25 dólares en 2030. Algunos actores hablan ya de establecer subsidios a este tipo de actividades de mitigación, y desearían ver adaptadas herramientas puestas a disposición de las energías renovables. Sin embargo, parece que, en última instancia, el uso de esta herramienta dependerá de las restricciones de carbono que vayan a acordarse en las próximas décadas.

Fuente: energías-renovables.com

 

 

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