Le pagan por el tiempo que navega 

   

   

EL SENADO AUSTRALIANO INVESTIGA UN CONTRATO EXTRAÑO

  

       

    La creciente oposición al nuevo reactor tuvo su epicentro en el propio Senado de Australia donde se creó una comisión investigadora (Select Commitee for an Inquiry into the Contract for a New Reactor at Lucas Heights) integrada por siete senadores y conducida por M. Forshaw. Allí FUNAM pudo instalar el debate sobre la ilegalidad del contrato de INVAP. La denuncia se presentó en forma escrita, como informe (8), y durante una audiencia pública "a distancia" (41). Los resultados de esta importante investigación, que dedicó uno de sus títulos a los "impedimentos constitucionales del contrato", se publicaron oficialmente en mayo de este año (12).  

    Desde el comienzo mismo de la licitación INVAP sabía que cualquiera fuera su propuesta esta iba a colisionar forzosamente con la Constitución Nacional (ver nota). Pero siguió adelante. En consecuencia el contrato que firmaron INVAP y ANSTO establece la posibilidad de que los residuos radiactivos del reactor nuclear de reemplazo (Lucas Heights 2) sean enviados a nuestro país para su "acondicionamiento" y luego devueltos a Australia. Lo real es que este compromiso de INVAP solo era conocido en Australia. Pero el secreto se rompió cuando FUNAM accedió a la nota que el Ministro Nick Minchin remitiera al senado de Australia el 29 de agosto de 2000 (2). Quedó claro que el contrato preveía el envío del combustible nuclear agotado del reactor a la Argentina. Esta posibilidad dependería de las negociaciones que mantuviera Australia con Francia, el país que ha estado reprocesando (no acondicionando) su combustible nuclear agotado. Todo ocurrió antes de que se iniciasen los Juegos Olímpicos de Sydney. Posteriormente, en el mes de octubre, Greenpeace obtuvo la confirmación oficial del ingreso de combustible agotado gracias a la nota que le remitiera Hector Otheguy de INVAP (18) (19).

   En Argentina esa claúsula que preveía el ingreso de basura nuclear solo se conoció cuando FUNAM y Greenpeace la difundieron públicamente el año pasado (3). El contrato, sin embargo, continúa siendo secreto.  

    Detrás de esta claúsula existe un hecho muy grave. Los términos del llamado a licitación ("Principal's Project Requirements") indicaban claramente cuáles eran los requisitos en materia de combustible nuclear agotado para presentarse al concurso. La licitación de Australia establecía que el combustible agotado del reactor de experimentación que se construyese no podía ser dispuesto directamente en ese país, no podía ser reprocesado en Australia y no podía ser indefinidamente almacenado allí. Quien se presentara debía hacerse cargo del combustible para tratarlo y luego devolverlo a Australia bajo un formato que no violase sus leyes. Uno de estos formatos es el LLIL (Long Lived Intermediate Level Waste). INVAP, al decidir que se presentaba a la licitación, lo hizo sabiendo que su propuesta implicaba la entrada de basura nuclear a la Argentina, y que esta basura debía ser procesada aquí para que, ya estacionada y  transformada en LLIL, pudiese ser devuelta a Australia.

   Habría por lo tanto una estadía temporaria del combustible nuclear agotado en la Argentina. Este es un punto muy delicado y hasta ahora secreto: ¿qué quiere decir temporario? Para que la basura nuclear australiana se transforme en LLIL se utilizarán procesos de fundición y dilución, seguido de vitrificado de los productos de fisión y de cementado de los metales, y tiempo. También hace falta tiempo de estacionamiento para que la radiactividad decaiga naturalmente. Con anterioridad a la firma de este contrato Australia estuvo enviando el combustible agotado de su vieja central de Lucas Heights 1 a Francia. Allí se lo reprocesa, mientras que en Argentina la CNEA lo "acondicionaría". Recordemos que en el reprocesado se extrae Uranio 235 y Plutonio, mientras que en el "acondicionamiento" no. En el "acondicionamiento" la totalidad de los productos radiactivos de fisión se vitrifican "en masa" previo estacionamiento de los elementos combustibles.

    En su contrato con la empresa COGEMA, Australia acordó un tiempo de permanencia de la basura nuclear en Francia de unos 10-15 años. ¿Cuántos años estará la basura nuclear australiana en Argentina?. ¿10 años, 15 años, 20 años?. ¿Esto es "temporario" para INVAP y la CNEA?. Algunos expertos indican que para reducir ese tiempo de permanencia, el país que recibe la basura puede optar por devolver sus propios residuos radiactivos ya viejos, "acondicionados", en una cantidad equivalente a la recibida. En ese caso la basura extranjera quedaría para siempre en el país con el que se contrató su tratamiento. ¿Podría ocurrir esto en la Argentina?. No lo sabemos.   

    Existe además otra situación muy preocupante. En el Senado de Australia la Senadora Natasha Stott Despoja interrogó al Ministro de Industria, Ciencia y Recursos, Nick Minchin, un ferviente defensor del contrato con INVAP, sobre cuáles eran las previsiones del contrato para tratar el combustible agotado de la nueva central de Lucas Heights. El Ministro Nick Minchin respondió:

    "Yo dejé en claro que, hasta donde el gobierno [de Australia] es responsable, hay arreglos en marcha para asegurar que ese combustible pueda ser manejado por COGEMA o a través de nuestros muy precisos arreglos con INVAP. A través del encuentro que tuve recientemente con el Presidente [Fernando de la Rúa] en Buenos Aires, el gobierno argentino  aseguró personalmente que el combustible [agotado de Australia] puede ser tomado en Argentina y manejado con propiedad. Nosotros aseguramos que tenemos arreglos para el reprocesado en el lugar, ya sea por COGEMA o INVAP" (26).

    El Ministro australiano habla de "reprocesado", no de "acondicionamiento". ¿Qué dice el contrato? ¿Incluye algo sobre el posible reprocesado del combustible nuclear? Aunque el secreto del contrato nos impedía saberlo, la respuesta está en el acuerdo de cooperación nuclear que firmaron este año la Argentina y Australia (ver abajo). 

    Sin embargo, tanto el gobierno de Australia como el de Argentina saben que la CNEA no tiene en este momento capacidad tecnológica de escala para abordar el tratamiento prometido. Ambos países se embarcaron en un acuerdo cuyo futuro no está asegurado.

   Asumiendo que el contrato prosiguiera pese a su ilegalidad ¿Cómo se transportarían los residuos?. Después de un viaje por mar desde Sydney (Australia) pasarían por el Cabo de Hornos y llegarían al puerto de Buenos Aires. Ya en tierra serían transportados por rutas y poblados pese a su tremenda peligrosidad.  ¿En qué consisten? Australia nos enviaría combustible nuclear agotado. Son elementos con una mezcla de isótopos radiactivos de alta actividad que son peligrosos por más de 100.000 años, y de metales (las vainas que contenían el uranio enriquecido al 20%). Esa mezcla de radioisótopos, aunque no su cantidad, es similar a la que contenían las barras combustibles de Chernobyl antes del estallido e incendio. En realidad todas las barras de combustible nuclear agotado tienen numerosos productos de fisión y material fisible intacto en distintas proporciones. CNEA tendría a su cargo el "acondicionamiento" del peligroso material llegado desde Australia. Inicialmente habría un período de "espera" para que decaiga naturalmente la alta radiactividad. Después se separarían todos los productos de fisión del aluminio del combustible. La separación de los radioisótopos, que tienen Plutonio 239 y Uranio 235, se haría en "bloque". Luego se diluiría y vitrificaría el paquete de residuos radiactivos, e incluirían separadamente los metales en una matriz de cemento (4) (15). Ninguno de los dos puede ser utilizado en estas condiciones por un reactor nuclear. Su único destino posible es el enterramiento. Acondicionados en contenedores volverían a viajar por tierra hasta el puerto de Buenos Aires y luego se transportarían por barco a Sydney pasando por el Cabo de Hornos.  

    Gracias a este contrato secreto el gobierno de Fernando de la Rúa hipotecó la seguridad de los argentinos a partir del año 2000. INVAP y CNEA podrían firmar contratos similares pero con otros países en el día de hoy, y aceptar que nos envíen sus residuos radiactivos a fin de año. Es cierto que las primeras remesas de basura nuclear australiana llegarían a partir del 2015. Pero con el contrato aprobado las puertas de Argentina quedan abiertas a los residuos radiactivos de cualquier país.

 

 

 

 

Autor:  Raúl Montenegro.

 

  

  

  

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