Construirán la primera usina eléctrica que funcionará con hidrógeno
El grupo energético británico BP, en colaboración con varias empresas, trabaja
en el desarrollo de la primera central a gran escala del mundo para producir
electricidad a partir del hidrógeno.
La
inversión en hidrógeno como combustible incluirá el primer proyecto comercial
del mundo en Peterhead, Escocia- para convertir el gas natural en hidrógeno
separando el dióxido de carbono e inyectándolo en yacimientos de crudo
agotados.
El hidrógeno se usará en la planta eléctrica de Peterhead para generar 350
megavatios de electricidad "limpia", y el dióxido de carbono se reinyectará
en el yacimiento Miller situado mar adentro. BP está considerando un sistema de
captura similar para generar hidrógeno a partir de los residuos de coque
procedentes de una refinería en los Estados Unidos que se utilizaría para
generar 500 megavatios en una planta eléctrica adyacente de nueva construcción.
Las centrales térmicas (que queman
fueloil para producir electricidad) son responsables del 33 por ciento de todas
las emisiones de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera, uno de los gases
responsables del "efecto invernadero". A pesar del papel cada vez más
importante de las energías renovables, todavía se va a seguir utilizando
durante mucho tiempo los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) para
producir electricidad porque la demanda de energía va a crecer un 50 por 100 en
las dos primeras décadas de este siglo.
El hidrógeno es un elemento químico que, al quemarlo, genera una enorme energía
y que se puede almacenar en forma líquida o gaseosa. Es 14 veces más ligero
que el aire, inodoro e incoloro, no tóxico ni contaminante, pues al quemarlo
(con la ayuda del oxígeno del aire) solo produce como residuo agua (H2O). Por
otro lado, la inyección de CO2 a presión en los yacimientos petrolíferos ha
dado muy buenos resultados.
El proyecto consiste en producir combustibles sin carbono convirtiendo el gas
natural en hidrógeno, que es lo que se quemará en la nueva central de 350 MW,
y CO2 que se enviará la Mar del Norte para la recuperación de petróleo y, en
último término, para almacenarlo a gran profundidad. Así vamos a reducir en
un 90 por 100 las emisiones necesarias para producir esa cantidad de
electricidad. Aunque las técnicas que se van a desarrollar para este proyecto
ya se conocen y se dominan desde hace tiempo, su combinación es una primicia
mundial.
El plan consiste en convertir en hidrógeno y CO2 1,9 millones de metros cúbicos
diarios de gas natural procedente de los yacimientos del Mar del Norte. La
planta transformadora se construirá cerca de Peterhead, al noreste de Escocia,
y el hidrógeno se utilizará para alimentar las turbinas de una nueva central
de ciclo combinado que producirá 350 MW de electricidad, suficiente para cubrir
las necesidades de una ciudad como Glasgow o Manchester.
Al Mar del Norte se van a enviar 1,3 millones de toneladas de CO2 al año,
aprovechando las tuberías por las que actualmente se transporta hasta tierra el
petróleo del campo Miller de BP. Se espera que con la inyección de este gas se
consiga extraer unos 40 millones de barriles de petróleo y se evitará que se
cierren estos pozos en 2006/7, que era cuando estaba previsto hacerlo en
principio.