El uso de microorganismos en la minera en la actividad minera

Preservación y remediación ambiental

        

   

   

    Desde tiempos remotos, los microorganismos han desempeñado un papel relevante en diferentes procesos de interés para la humanidad, desde su intermediación en la producción de alimentos y bebidas hasta su participación en las enfermedades infecciosas, aunque sólo en los últimos 150 años la ciencia ha permitido comprender, al menos parcialmente, la naturaleza de la acción microbiana. Obviamente, tampoco la minería es completamente ajena a la intervención de microorganismos aunque sólo en el último medio siglo y a partir del aislamiento de una bacteria en una explotación minera ( específicamente en las minas de Río Tinto, Huelva, España ), se ha comprendido la importancia de su participación. Actualmente, el reconocimiento de dicha participación ha originado una nueva especialidad, denominada biominería, que describe esencialmente a la tecnología de explotación de minerales utilizando la acción de microorganismos.
    Bajo el término bio-minería se enmarcan diferentes procesos de la explotación de los minerales, abarcando desde la concentración de las especies de interés (a través de la bio-flotación), de la recuperación de los elementos presentes en ellas o facilitando su recuperación (biolixiviación y bioxidación respectivamente) hasta su acción en tareas de remediación ambiental ( biorremediación ). El proceso de biolixiviación se aplica fundamentalmente para la remoción de una sustancia de interés ( generalmente, un metal ) desde una estructura sólida como el mineral a una forma soluble en solución acuosa desde la cual será posible extraerla. Las bacterias y arqueas que participan en este proceso pueden encontrarse directamente asociadas a los minerales sulfurados; entre ellas se destacan las bacterias del género Acidithiobacillus y Leptospirillum (figura 1) que actúan a temperaturas moderadas ( mesófilas ), a PH muy bajos ( acidófilas ) y sin requerimientos de fuentes orgánicas de carbono (utilizan el dióxido de carbono del aire ). Esta tecnología es utilizada comercialmente para la recuperación de cobre en muchos países del mundo (prácticamente el 30 % se recupera por esta vía) entre los cuales se destaca claramente Chile (mayor productor y exportador mundial  ). También se ha utilizado para la recuperación de uranio y potencialmente es aplicable para la recuperación de otros metales como níquel, cobalto y cinc. La biolixiviación es un proceso rentable para la recuperación de metales de bajo valor en el mercado, fundamentalmente al ser utilizada como lixiviación “heap” que consiste básicamente en ubicar al mineral triturado sobre una lona plástica formando “pilas” de algunos metros de altura, para posteriormente regarla con una solución diluida de ácido sulfúrico; los microorganismos asociados al mineral disuelven a los metales que posteriormente son recuperados desde las soluciones que surgen de la parte inferior de la pila (ver figura 2)

 

Figura: Esquema del proceso de biolixiviación en pilas. La pila de mineral es regada en la parte superior.
    El medio percola a través de la pila y es recogido en la parte inferior, enviado para la recuperación de los metales y, habitualmente, recirculado a la pila.

 

 

    La biolixiviación es una tecnología capaz de reemplazar eficazmente a tecnologías convencionales, no sólo por sus menores requerimientos de infraestructura y mantenimiento, sino también por tener un impacto ambiental sustancialmente inferior.
    Los microorganismos también pueden usarse en la explotación del oro, aunque en este caso sólo pueden mejorar el proceso y, eventualmente, mitigar su impacto ambiental. En particular, en el caso de minerales refractarios (en los cuales el oro se encuentra diseminado en una matriz de sulfuros y arsenosulfuros ), es preciso realizar un pretratamiento para liberar al oro antes de proceder a su cianuración. Para este pretratamiento existen alternativas tales como la tostación a altas temperaturas o el calentamiento a altas presiones.
    No obstante, ambas pueden ser reemplazadas por el proceso de bioxidación que consiste en un tratamiento con microorganismos capaces de oxidar la matriz de sulfuros. La bioxidación permite la fácil liberación del oro y, además, elimina otros metales que podrían incrementar el consumo de cianuro y disminuir la eficiencia del proceso. Este ya es una 3736 tecnología aplicada comercialmente en diferentes partes del mundo y se utiliza a nivel de enormes tanques agitados y aireados para el proceso microbiano de los concentrados.
    Para ello pueden usarse bacterias mesófilas (como las indicadas para el procedimiento de biolixiviación) pero también microorganismos que actúan a temperaturas mayores (60-70 ºC), tales como las arqueas denominadas Sulfolobus, debido a que el control de la temperatura resulta factible tanto técnicamente (al usar tanques agitados en lugar de pilas) como económicamente (ya que se está recuperando el metal de alto valor en el mercado).
    Luego de la bioxidación, se procede a cianurar los residuos sólidos. Una de las mayores aplicaciones comerciales se encuentra en Obuasi (Ghana) que trata diariamente más de 1000 toneladas de concentrados. Es importante puntualizar que las actividades mineras generan un enorme impacto ambiental independientemente de la tecnología de explotación que se utilice.

    La biominería, si bien es una alternativa que puede reducir en parte este impacto ambiental, no escapa a aquella generalización. De todos modos, el proceso de biolixiviación reemplaza tecnologías claramente más contaminantes, como la pirometalurgía, permitiendo disminuir sustancialmente el requerimiento energético y también la generación de emisiones gaseosas, especialmente la de dióxido de azufre, que es uno de los principales promotores y responsables de la lluvia ácida. Por otro lado, la bioxidación aunque no reemplaza completamente el proceso de cianuración, disminuye significativa-mente el consumo de cianuro y, además, reduce sustancialmente el impacto ambiental que producirían las otras metodologías de pretratamiento de minerales refractarios.
    Además de la posibilidad de contribuir a tecnologías alternativas con menor impacto ambiental, es posible utilizar procesos biológicos para remediar contaminaciones ya producidas por diferentes actividades industriales, en particular, por la actividad minera. Esta alternativa, denominada biorremediación, se viene usando intensamente para el tratamiento de contaminaciones con compuestos orgánicos; sólo en los últimos tiempos se ha comenzado a aplicar también al caso de los compuestos inorgánicos y, en particular, a los metales pesados como ocurre particularmente en el caso de la industria minera.
    A diferencia de los compuestos orgánicos que pueden ser completamente degradados, los metales no pueden serlo y los procesos de tratamiento se reducen a convertirlos en otras especies más convenientes.
    La actividad minera puede generar una cantidad enorme de contaminantes, entre los que se destacan los drenajes ácidos de minas que suelen contener importantes cantidades de diferentes metales pesados.
    Entre los procesos biológicos aplicables en estos casos, se destacan la bioabsorción que implica el secuestro de íones metálicos por parte de diferentes microorganismos: los metales quedan atrapados en la superficie o en el interior de los microorganismos y luego de que éstos son separados del líquido, pueden ser recuperados por elución o por destrucción de la biomasa respectivamente.
    Un proceso alternativo a la bioabsorción es la bioprecipitación; en este caso, los microorganismos generan compuestos capaces de reaccionar y formar especies insolubles con los metales. Las bacterias sulfato-reducto-ras son probablemente el ejemplo más interesante, ya que generan sulfuro de hidrógeno que es capaz de formar sulfuros insolubles con muchos meta-les pesados. Otros microorganismos suelen reducir el grado de contaminación de los metales convirtiéndolos en otras especies (a través del cambio de su estado de oxidación) menos tóxicas o menos solubles.
    Además, es posible utilizar plantas para la estabilización e incluso para la extracción de metales (fitorremediación) tanto de aguas como de suelos o residuos sólidos.
También existen procesos biológicos que pueden aprovecharse para el tratamiento de las emisiones de cianuro provenientes, por ejemplo, de las explotaciones de oro que son alternativas viables a las tecnologías fisicoquímicas bien conocidas, como la oxidación con diversos agentes químicos (agua oxigenada, ácido de Caro o cloro).
    La degradación del cianuro por acción de bacterias, hongos y levaduras suele transformarlo en bicarbonato y amonio y puede ser la metodología más adecuada cuando se trata del trata-miento de efluentes que estén a temperaturas superiores a los 10 ºC, de modo que la actividad microbiana se produzca a una velocidad aceptable.
    Debe puntualizarse que, en general, la biorremediación es una alternativa económicamente preferible y ambientalmente más amigable que la mayoría de los procesos fisicoquímicos, especialmente cuando se trata de remediar grandes volúmenes con concentraciones pequeñas.
    Resumiendo, los procesos biológicos pueden ser utilizados como alternativas viables para reemplazar tecnologías convencionales para la explotación de minerales y también para el tratamiento de muchas de las contaminaciones en efluentes líquidos, y también de residuos sólidos genera-dos en la actividad minera.

   

   

   

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